miércoles, 30 de septiembre de 2026

Hidrocefalia: qué es, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

 


La hidrocefalia es una enfermedad que se produce cuando se acumula una cantidad excesiva de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos del cerebro. Este líquido es esencial para proteger el cerebro y la médula espinal, transportar nutrientes y eliminar sustancias de desecho. Sin embargo, cuando su circulación o absorción se altera, el líquido se acumula y puede aumentar la presión sobre el tejido cerebral, provocando diferentes problemas neurológicos.

La hidrocefalia puede aparecer tanto en recién nacidos como en niños, adultos y personas mayores. Sus causas, síntomas y tratamiento pueden variar según la edad y el tipo de hidrocefalia.

¿Por qué se produce la hidrocefalia?

La acumulación de líquido cefalorraquídeo puede deberse a diferentes causas. Las más frecuentes son:

  • Obstrucción del paso normal del líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro.
  • Alteración en la absorción del líquido por parte del organismo.
  • Producción excesiva de líquido cefalorraquídeo, aunque esta situación es poco frecuente.

Dependiendo del momento en que aparece, la hidrocefalia puede ser:

  • Congénita, cuando está presente desde el nacimiento debido a alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso.
  • Adquirida, cuando se desarrolla posteriormente como consecuencia de una lesión cerebral, una hemorragia, una infección, un traumatismo craneoencefálico o un tumor.

Síntomas de la hidrocefalia

Los síntomas dependen de la edad de la persona y de la rapidez con la que aumenta la acumulación de líquido.

En bebés

Los signos más habituales son:

  • Aumento anormal del tamaño de la cabeza.
  • Fontanela (la parte blanda del cráneo) abultada.
  • Irritabilidad.
  • Vómitos.
  • Somnolencia excesiva.
  • Dificultad para alimentarse.

En niños y adultos

Cuando la hidrocefalia aparece en edades posteriores, los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Problemas de equilibrio o dificultad para caminar.
  • Visión borrosa o visión doble.
  • Dificultades de memoria y concentración.
  • Somnolencia.
  • En los casos más graves, disminución del nivel de conciencia.

¿Cómo se diagnostica?

Para confirmar el diagnóstico, el médico realiza una exploración clínica y solicita pruebas de imagen que permiten observar el tamaño de los ventrículos cerebrales y la acumulación de líquido.

Las pruebas más utilizadas son:

  • Ecografía cerebral en bebés que aún tienen la fontanela abierta.
  • Tomografía computarizada (TAC).
  • Resonancia magnética (RM).

En algunos casos también pueden realizarse otras pruebas neurológicas para determinar la causa y la gravedad de la enfermedad.

Tratamiento de la hidrocefalia

El tratamiento suele ser quirúrgico y tiene como objetivo reducir la acumulación de líquido cefalorraquídeo.

Las técnicas más utilizadas son:

  • Válvula de derivación (shunt): consiste en implantar un sistema que desvía el exceso de líquido desde el cerebro hasta otra parte del cuerpo, normalmente el abdomen, donde puede ser absorbido de forma natural.
  • Ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo: procedimiento que crea una nueva vía para que el líquido pueda circular correctamente en determinados pacientes.

El tratamiento más adecuado dependerá de la causa de la hidrocefalia, la edad del paciente y su estado general.

¿Tiene cura?

Aunque no siempre puede hablarse de una curación definitiva, en muchos casos el tratamiento permite controlar la enfermedad durante años y mejorar notablemente la calidad de vida. El pronóstico depende de la causa, del momento en que se diagnostique y de la rapidez con la que se inicie el tratamiento.

Hidrocefalia normotensiva: una forma frecuente en personas mayores

La hidrocefalia normotensiva (HN) es un tipo de hidrocefalia que afecta principalmente a personas mayores de 60 años. En esta enfermedad también se acumula líquido cefalorraquídeo dentro de los ventrículos cerebrales, lo que provoca su dilatación. Sin embargo, la presión del líquido suele mantenerse dentro de valores normales o aumentar únicamente de forma intermitente, motivo por el que recibe el nombre de normotensiva.

Su importancia radica en que puede confundirse con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, aunque en muchos casos puede mejorar con el tratamiento adecuado.

Síntomas de la hidrocefalia normotensiva

Existe una combinación de tres síntomas muy característica conocida como la tríada clásica:

  • Dificultad para caminar: suele ser el primer síntoma. La marcha se vuelve lenta, con pasos cortos y sensación de que los pies están "pegados al suelo". También aparecen problemas de equilibrio y un mayor riesgo de caídas.
  • Deterioro cognitivo: pueden aparecer problemas de memoria, dificultad para concentrarse, lentitud para pensar y para realizar actividades cotidianas.
  • Incontinencia urinaria: inicialmente suele manifestarse como una necesidad urgente de orinar y, con el tiempo, puede evolucionar hacia pérdidas involuntarias de orina.

No todas las personas presentan los tres síntomas desde el principio, por lo que el diagnóstico puede retrasarse.

¿Por qué se produce?

En muchos pacientes no es posible identificar una causa concreta y se habla de hidrocefalia normotensiva idiopática.

En otros casos puede desarrollarse después de:

  • Una hemorragia cerebral.
  • Un traumatismo craneoencefálico.
  • Una meningitis u otra infección del sistema nervioso.
  • Determinadas intervenciones neuroquirúrgicas.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere una valoración médica completa y varias pruebas complementarias.

Las más habituales son:

  • Resonancia magnética o tomografía computarizada para comprobar el aumento del tamaño de los ventrículos.
  • Exploración neurológica.
  • Evaluación de la marcha.
  • Pruebas de memoria y otras funciones cognitivas.
  • Punción lumbar, mediante la que se extrae una cantidad de líquido cefalorraquídeo para comprobar si los síntomas mejoran de forma temporal.

Tratamiento

El tratamiento más utilizado consiste en implantar una válvula de derivación ventriculoperitoneal, un dispositivo que permite desviar el exceso de líquido desde el cerebro hasta la cavidad abdominal, donde el organismo lo absorbe.

En pacientes adecuadamente seleccionados, la intervención suele ofrecer buenos resultados, especialmente en la mejoría de la marcha. La memoria y la continencia urinaria también pueden mejorar, aunque la respuesta varía de una persona a otra.

¿Es una enfermedad grave?

La hidrocefalia normotensiva puede afectar significativamente a la autonomía y a la calidad de vida si no se diagnostica y trata a tiempo. Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades neurodegenerativas, constituye una de las pocas causas de deterioro cognitivo y dificultad para caminar que puede ser parcial o incluso notablemente reversible mediante un tratamiento adecuado.

Por ello, ante la aparición conjunta de problemas para caminar, alteraciones de la memoria e incontinencia urinaria en personas mayores, es importante consultar con un profesional sanitario para realizar una valoración lo antes posible.

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