Actualizado 2026Cuando un joven empieza a destacar en un deporte es normal que aparezcan los sueños de convertirse en profesional. El fútbol, el baloncesto, el atletismo, el tenis y muchos otros deportes pueden ofrecer oportunidades importantes para quienes consiguen llegar a la élite.
Sin embargo, creo que hay algo que ningún joven deportista debería dejar de lado: sus estudios.
El deporte puede ocupar una parte muy importante de la vida de un joven, pero una carrera deportiva no suele durar para siempre. Por eso es necesario pensar también en lo que ocurrirá cuando llegue el momento de retirarse.
Una carrera deportiva puede terminar pronto
Un deportista puede tener mucho éxito durante unos años y después verse obligado a abandonar la competición por una lesión, por la edad, por problemas de rendimiento o simplemente porque no consigue mantener su nivel.
Incluso quienes llegan al deporte profesional no tienen garantizado tener una carrera larga.
Por eso, mientras un joven entrena y compite, también debería continuar formándose.
Estudiar no significa tener menos ambición deportiva. Al contrario, puede ser una manera de prepararse para una segunda etapa de la vida.
No todos los deportistas ganan mucho dinero
A veces tenemos una imagen del deporte profesional asociada a grandes contratos, coches, viviendas y una vida económica muy cómoda.
Pero esa realidad corresponde a una parte pequeña de los deportistas.
Hay muchísimos profesionales que no alcanzan esos niveles de ingresos y, especialmente en deportes minoritarios, las posibilidades económicas pueden ser mucho más limitadas.
Incluso quienes consiguen ganar bastante dinero deberían recordar que ese dinero puede desaparecer si no existe una buena planificación.
Tener una carrera profesional después del deporte puede proporcionar una mayor estabilidad cuando llegue el momento de dejar la competición.
Los estudios abren otras puertas
Un joven deportista puede estudiar una carrera universitaria, realizar formación profesional, aprender idiomas o adquirir conocimientos relacionados con diferentes profesiones.
Además, el propio deporte puede servir para desarrollar cualidades que después resulten útiles en otros ámbitos: disciplina, esfuerzo, capacidad de trabajar en equipo, organización y constancia.
Un deportista puede convertirse posteriormente en entrenador, profesor, preparador físico, fisioterapeuta, periodista deportivo o dedicarse a muchas otras profesiones. Pero para algunas de ellas necesitará una determinada formación.
Por eso, estudiar mientras se practica deporte puede abrir posibilidades para el futuro.
¿Qué ocurre cuando llega la retirada?
Dejar el deporte profesional puede ser un cambio importante.
Durante años, un deportista puede tener horarios muy organizados, entrenamientos, competiciones, viajes y objetivos concretos. Cuando todo eso desaparece, puede resultar complicado encontrar una nueva dirección.
Por eso es importante preparar esa transición con tiempo.
No significa que todos los deportistas que abandonan su carrera vayan a tener problemas. Cada persona vive esa etapa de una manera diferente y muchos consiguen comenzar nuevas etapas con éxito.
Pero contar con estudios, formación, personas de confianza y nuevos proyectos puede facilitar mucho la adaptación.
El deporte y los estudios pueden ir juntos
A veces se presenta la situación como si un joven tuviera que elegir entre estudiar o practicar deporte.
No debería ser necesariamente así.
Es cierto que un deportista que entrena muchas horas puede tener una organización especialmente exigente. Pero precisamente por eso es importante que clubes, familias, centros educativos y entrenadores colaboren para ayudar a los jóvenes a compatibilizar ambas cosas.
Un entrenamiento no debería hacer que un adolescente piense que su futuro depende exclusivamente de llegar a ser profesional.
Y tampoco deberíamos transmitirle que estudiar significa renunciar a sus sueños deportivos.
Se puede intentar llegar a lo más alto en el deporte y, al mismo tiempo, preparar un plan para el futuro.
Cuando falta un proyecto después del deporte
También es importante prestar atención al bienestar de los jóvenes deportistas cuando terminan su carrera.
Pasar de tener una rutina deportiva muy intensa a no saber qué hacer después puede generar frustración, sensación de vacío o pérdida de motivación en algunas personas.
Tener otros intereses, continuar estudiando, mantener relaciones sociales saludables y contar con apoyo puede ayudar a afrontar mejor ese cambio.
No debemos pensar que una persona deja de tener valor porque ya no compite.
Un deportista es mucho más que sus resultados y sus títulos.
Mi opinión
Desde mi punto de vista, los jóvenes deportistas deberían intentar compaginar los estudios con el deporte siempre que sea posible.
Hay que luchar por los sueños y aprovechar las oportunidades, pero también hay que ser conscientes de que la carrera deportiva puede terminar antes de lo esperado.
El deporte puede proporcionar experiencias extraordinarias, pero los estudios y la formación pueden convertirse en una herramienta para construir el futuro cuando llegue el momento de colgar las zapatillas, dejar el campo o abandonar la competición.
No se trata de elegir entre deporte y estudios.
Se trata de entender que prepararse para el futuro también forma parte de ser un buen deportista.