Un artículo escrito en 2020 que hoy, en 2026, merece una actualización cargada de esperanza
El 17 de enero de 2020 publiqué en este blog un pequeño artículo en el que expresaba la preocupación que sentía por la situación del Málaga CF. En aquel momento, muchos aficionados veíamos al club atravesar una de las etapas más complicadas de su historia reciente.
Recuerdo que escribí algo que reflejaba perfectamente el sentimiento de gran parte del malaguismo: desde que tengo uso de razón siempre he sido del CD Málaga y, tras su desaparición, del Málaga CF. Ver cómo el club sufría problemas institucionales, deportivos y económicos generaba una enorme incertidumbre sobre su futuro.
Han pasado casi seis años desde aquellas palabras y, aunque algunos problemas siguen sin resolverse, la realidad actual invita a mirar el futuro con algo más de optimismo.
El Málaga nunca llegó a rendirse
En enero de 2020 muchos aficionados tenían la sensación de que el club estaba siendo abandonado a su suerte. La situación institucional era muy compleja y la administración judicial se había convertido en una medida necesaria para garantizar la continuidad de la entidad.
En aquel momento llegué a escribir que el Málaga no estaba muerto, pero que parecía encontrarse en la UCI.
Seis años después, esa frase sigue teniendo cierto sentido, aunque con una diferencia importante: el paciente sigue luchando y ha demostrado una capacidad de supervivencia extraordinaria.
El Málaga ha pasado por momentos muy difíciles durante este tiempo:
- Problemas económicos.
- Descensos deportivos.
- Incertidumbre institucional.
- Limitaciones para planificar el futuro.
- Una administración judicial que continúa prolongándose.
A pesar de todo ello, el club sigue en pie.
Una afición que nunca abandonó al equipo
Si algo ha quedado demostrado durante estos años es que el Málaga CF cuenta con una de las aficiones más fieles de España.
Incluso en los peores momentos, La Rosaleda ha seguido siendo un ejemplo de apoyo al equipo. Muchos aficionados han continuado acompañando al club independientemente de la categoría en la que compitiera.
El malaguismo ha demostrado que va mucho más allá de los resultados deportivos.
Porque ser del Málaga no consiste únicamente en celebrar ascensos o victorias importantes. También significa estar presente cuando las cosas se complican.
Y durante estos años difíciles, la afición ha sido uno de los principales activos del club.
Un presente que vuelve a ilusionar
Hoy, 7 de junio de 2026, la situación es muy diferente a la que vivíamos en enero de 2020.
Esta tarde el Málaga disputa una eliminatoria decisiva frente a Las Palmas con el objetivo de alcanzar la final que podría acercarle nuevamente a la Primera División.
Hace seis años muchos aficionados temían por la propia supervivencia del club. Hoy, sin embargo, estamos hablando de la posibilidad de seguir avanzando en el camino hacia la máxima categoría del fútbol español.
Eso demuestra hasta qué punto ha cambiado la situación deportiva.
Todavía queda mucho trabajo por delante y nada está garantizado, pero volver a competir por objetivos ambiciosos es una gran noticia para toda la afición.
La administración judicial sigue siendo una asignatura pendiente
No todo son buenas noticias.
Uno de los grandes problemas que continúan sin resolverse es la situación institucional de la entidad.
José María Muñoz sigue al frente de la administración judicial del club y todavía no se ha celebrado el juicio relacionado con el propietario de la entidad.
La sensación entre muchos aficionados es que el Málaga sigue viviendo en una situación excepcional que se ha prolongado demasiado en el tiempo.
La administración judicial fue una solución necesaria para evitar problemas mayores, pero ningún aficionado desea que esta situación se convierta en permanente.
El objetivo debería ser recuperar algún día la normalidad institucional para que el club pueda centrarse exclusivamente en crecer deportiva y económicamente.
El Málaga merece estabilidad
El club necesita estabilidad para poder desarrollar un proyecto sólido a largo plazo.
Los aficionados llevan años esperando:
- Una solución definitiva al conflicto accionarial.
- Una estructura estable de gestión.
- Seguridad institucional.
- Capacidad de planificación a largo plazo.
- Un proyecto deportivo ambicioso y sostenible.
El Málaga tiene potencial para consolidarse como una entidad importante dentro del fútbol español, pero para ello necesita dejar atrás definitivamente los problemas que han condicionado su crecimiento durante los últimos años.
Soñar vuelve a ser posible
Si algo ha enseñado la historia del Málaga es que nunca conviene darlo por muerto.
Ya ocurrió tras la desaparición del CD Málaga. Muchos pensaban que el fútbol profesional había terminado para siempre en la ciudad, pero el club consiguió renacer y regresar a la élite.
Ahora, salvando las distancias, vuelve a producirse una situación parecida.
Después de años de incertidumbre, el equipo está vivo, compite y vuelve a ilusionar a miles de aficionados.
El camino todavía es largo, pero el simple hecho de poder hablar nuevamente de ascensos y de objetivos importantes demuestra que el Málaga sigue teniendo futuro.
Conclusión
Cuando escribí aquel artículo en enero de 2020 predominaba la preocupación. Seis años después sigo pensando que quedan muchas cuestiones por resolver, especialmente en el ámbito institucional, pero también creo que existen motivos para la esperanza.
El Málaga CF continúa vivo, sigue luchando y hoy tiene la oportunidad de dar un paso más hacia el regreso a la Primera División. La afición nunca ha dejado de creer y el equipo ha demostrado que posee la fuerza necesaria para levantarse una y otra vez.
Ojalá llegue pronto el día en que el club recupere la normalidad institucional y vuelva a ocupar el lugar que muchos aficionados consideran que merece dentro del fútbol español.
Porque el Málaga ha sufrido mucho durante los últimos años, pero sigue aquí. Y mientras siga aquí, habrá razones para seguir soñando.