Comprender lo que siente la persona
Los ataques de pánico o los episodios de ansiedad pueden ser experiencias muy intensas para quien los sufre. Durante esos momentos, la persona puede sentir un miedo muy intenso, dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración, temblores, mareo o incluso la sensación de que va a perder el control o de que le está ocurriendo algo muy grave.
Aunque desde fuera pueda parecer que "no está pasando nada", para quien experimenta el ataque los síntomas son completamente reales y muy angustiantes.
Por eso, la forma en que reaccionan las personas que están alrededor puede marcar una gran diferencia. Una actitud tranquila y comprensiva puede ayudar a que la persona se sienta más segura y a que el episodio pase con mayor facilidad.
¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que alcanza su máxima intensidad en pocos minutos. Puede aparecer sin una causa aparente o estar relacionado con situaciones de mucho estrés o ansiedad.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Palpitaciones o aceleración del corazón.
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Sudoración.
- Temblores.
- Mareo o sensación de desmayo.
- Opresión en el pecho.
- Hormigueo en manos o pies.
- Miedo a perder el control o a morir.
Aunque estos síntomas pueden resultar muy alarmantes, en la mayoría de los casos un ataque de pánico no supone un peligro físico para la persona.
Qué no debes hacer ante un ataque de pánico
Cuando alguien está atravesando un episodio de ansiedad, conviene evitar algunas actitudes que pueden aumentar su malestar.
1. No decir "cálmate" o "no pasa nada"
Estas frases suelen decirse con buena intención, pero pueden hacer que la persona se sienta incomprendida. Lo que está viviendo es muy real y no puede controlar sus síntomas simplemente porque alguien se lo diga.
Es preferible mostrar comprensión y escuchar sin juzgar.
2. No gritar ni hablar de forma agresiva
Un tono elevado de voz puede aumentar la tensión. Durante un ataque de pánico la persona suele estar muy sensible a los estímulos del entorno.
Hablar despacio y con tranquilidad suele transmitir mucha más seguridad.
3. No discutir ni intentar convencerla de que está exagerando
Intentar razonar o minimizar lo que siente normalmente no ayuda.
Comentarios como:
- "Eso está en tu cabeza."
- "No exageres."
- "No tienes ningún motivo para estar así."
pueden hacer que la persona se sienta peor.
4. No dejarla sola
Muchas personas sienten miedo durante un ataque de pánico. Saber que alguien permanece a su lado puede aportar mucha tranquilidad.
No es necesario hablar continuamente; a veces basta con permanecer cerca.
5. No tocar a la persona sin preguntarle
Algunas personas agradecen un abrazo o que les sujeten la mano, mientras que otras pueden sentirse más incómodas.
Lo mejor es preguntar primero si necesita ese contacto.
6. No ofrecer alcohol, café ni bebidas energéticas
La cafeína y otras sustancias estimulantes pueden aumentar los síntomas de ansiedad y empeorar el episodio.
Lo más recomendable es ofrecer agua si la persona lo desea.
7. No rodearla de muchas personas
Cuando varias personas intentan ayudar al mismo tiempo, la situación puede resultar aún más agobiante.
Lo ideal es que solo una o dos personas permanezcan con ella en un ambiente tranquilo.
Qué sí puedes hacer para ayudar
Existen varias acciones sencillas que pueden resultar muy útiles.
- Hablar con voz tranquila.
- Recordarle que el ataque pasará.
- Permanecer a su lado.
- Llevarla a un lugar silencioso si es posible.
- Animarla a respirar despacio, sin obligarla.
- Evitar presionarla para que haga algo que no desea.
En la mayoría de los casos, los ataques de pánico duran solo unos minutos, aunque para quien los sufre el tiempo puede parecer mucho más largo.
¿Cuándo conviene buscar ayuda médica?
Si es la primera vez que la persona presenta síntomas de este tipo o existen dudas sobre si puede tratarse de otro problema de salud, es recomendable solicitar atención médica.
También conviene buscar ayuda profesional cuando los ataques de pánico se repiten con frecuencia o afectan de forma importante a la vida diaria.
Los profesionales de la salud mental pueden enseñar estrategias para controlar la ansiedad y mejorar la calidad de vida.
La importancia de la empatía
Las personas que padecen ansiedad no eligen sentirse así. Los ataques de pánico forman parte de distintos trastornos relacionados con la salud mental y pueden afectar a cualquier persona.
Mostrar comprensión, paciencia y respeto suele ser una de las mejores formas de ayudar.
La empatía no elimina el problema, pero hace que quien está sufriendo no tenga que afrontarlo en soledad.
Conclusión
Los ataques de pánico pueden resultar muy angustiantes para quien los experimenta, pero también para quienes están a su lado y no saben cómo actuar.
Mantener la calma, escuchar sin juzgar, evitar comentarios que minimicen el problema y ofrecer compañía son algunas de las mejores formas de ayudar.
En muchas ocasiones, un gesto de comprensión o una presencia tranquila pueden aportar más ayuda que cualquier consejo.
Conocer cómo actuar ante un ataque de pánico no solo permite apoyar mejor a quienes lo sufren, sino que también contribuye a crear una sociedad más empática y sensible hacia la salud mental.