viernes, 9 de octubre de 2026

La importancia del pensamiento crítico en la educación


El pensamiento crítico es una capacidad fundamental que debemos desarrollar desde la infancia y que tiene un papel muy importante en la educación. No consiste simplemente en cuestionar todo lo que nos dicen, sino en aprender a analizar la información, hacerse preguntas, comparar diferentes puntos de vista y tomar decisiones basadas en razones.

En una sociedad en la que recibimos constantemente información a través de Internet, las redes sociales, los medios de comunicación y otras fuentes, saber pensar de manera crítica es cada vez más necesario. No toda la información que encontramos es verdadera, por lo que es importante aprender a comprobarla antes de aceptarla o compartirla.

La educación puede ayudar mucho a desarrollar esta capacidad. Los debates, las preguntas abiertas, la resolución de problemas, el análisis de textos y los trabajos de investigación permiten que los estudiantes expresen sus ideas, escuchen opiniones diferentes y aprendan a argumentar de manera respetuosa. Además, estas actividades pueden ayudarles a comprender que no siempre existe una única forma de ver un problema.

El pensamiento crítico también permite distinguir la información verdadera de la falsa, algo especialmente importante en Internet y en las redes sociales. Una noticia llamativa, una fotografía o un vídeo no tienen por qué ser ciertos simplemente porque muchas personas los hayan compartido. Aprender a buscar fuentes fiables y comprobar la información ayuda a evitar engaños y noticias falsas.

Otra de sus funciones es ayudar a los alumnos a formar sus propias opiniones. La educación no debería limitarse a enseñar a los estudiantes qué deben pensar, sino proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan desarrollar sus propias ideas. Escuchar diferentes opiniones y aprender a defender una postura con argumentos ayuda a construir una personalidad más autónoma.

Además, el pensamiento crítico es útil para resolver problemas y tomar decisiones. En los estudios, por ejemplo, puede ayudar a buscar diferentes soluciones ante una dificultad. Pero también resulta importante en la vida cotidiana, ya que constantemente tenemos que elegir, valorar información y decidir qué consideramos más adecuado.

Fomentar el pensamiento crítico no significa enseñar a los estudiantes a desconfiar de todo ni a llevar la contraria. Significa enseñarles a preguntar, reflexionar, investigar y sacar conclusiones propias. También implica aprender a reconocer que podemos equivocarnos y que cambiar de opinión cuando encontramos nuevos argumentos no es algo negativo.

En definitiva, desarrollar el pensamiento crítico desde la educación ayuda a formar personas más autónomas, responsables y capaces de tomar decisiones razonadas. En un mundo lleno de información, aprender a pensar por uno mismo es una de las herramientas más importantes que puede ofrecer la educación.

jueves, 8 de octubre de 2026

Elecciones generales el 29 de noviembre: ¿era necesario adelantar las elecciones?



El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido adelantar las elecciones generales y los españoles estamos llamados a las urnas el próximo 29 de noviembre de 2026. El decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado establece la disolución del Congreso y del Senado y fija oficialmente esa fecha para las elecciones.

La decisión llega después de que el Congreso rechazara el decreto de vivienda del Gobierno. El 2 de octubre, la Cámara acordó su derogación, en un nuevo revés parlamentario para el Ejecutivo.

Ante esta situación, Pedro Sánchez ha decidido que sean los ciudadanos quienes tengan la última palabra.

¿Era necesario adelantar las elecciones?

Esta es una de las principales preguntas que podemos hacernos.

Desde mi punto de vista, existen argumentos para defender la decisión y también argumentos para cuestionarla. Cuando un Gobierno tiene dificultades para sacar adelante sus medidas en el Parlamento, convocar a los ciudadanos a las urnas puede servir para intentar conseguir un nuevo respaldo político.

Pero también es cierto que unas elecciones generales suponen detener la actividad normal de las Cortes y abrir un periodo de campaña electoral.

Por eso creo que la pregunta no tiene una respuesta tan sencilla.

La oposición llevaba tiempo reclamando elecciones

El Partido Popular y otros grupos de la oposición habían reclamado a Pedro Sánchez que convocara elecciones anticipadas. Después del rechazo de los decretos de vivienda, esa petición volvió a cobrar fuerza. Alberto Núñez Feijóo llegó a pedir al presidente que convocara los comicios y afirmó que el PP estaba preparado.

Ahora esa petición se ha convertido en una realidad.

Los ciudadanos tendremos que decidir qué proyecto político queremos para España y qué partidos deben representarnos en el Congreso y el Senado.

¿A quién puede beneficiar el adelanto electoral?

Es difícil saberlo.

Podría beneficiar a un partido o perjudicarlo dependiendo de cómo evolucione la campaña, de la participación y de las decisiones que tomen los ciudadanos.

También comenzaremos a escuchar todos los días opiniones de políticos, analistas y medios de comunicación. Cada partido intentará explicar por qué considera que debe recibir la confianza de los ciudadanos.

Por eso creo que es importante escuchar diferentes opiniones y no quedarnos únicamente con un mensaje.

¿Podemos fiarnos de las encuestas?

Las encuestas tendrán mucho protagonismo durante las próximas semanas.

Personalmente, nunca me he fiado demasiado de ellas. Una encuesta puede ofrecer una fotografía de un momento determinado, pero no significa que ese vaya a ser el resultado de las elecciones.

Entre una encuesta y el día de la votación pueden cambiar muchas cosas. Además, no todas las personas tienen decidido su voto con la misma antelación.

Por eso creo que debemos tomar las encuestas con prudencia.

La única encuesta que realmente determina quién obtiene los escaños es la que se produce el día de las elecciones.

¿Ha gobernado bien Pedro Sánchez?

Esta es otra pregunta que cada ciudadano tendrá que responder desde su propia valoración.

Pedro Sánchez ha defendido durante la convocatoria electoral su gestión y los resultados de su Gobierno, mientras que la oposición mantiene una valoración muy diferente.

No creo que exista una respuesta que pueda servir para todos.

Cada persona puede valorar de una manera diferente la economía, la vivienda, los servicios públicos, el empleo o las distintas decisiones tomadas durante estos años.

Lo importante es que esa valoración se haga con información y que cada ciudadano pueda formar su propia opinión.

Una campaña que ya ha comenzado

Aunque la campaña electoral oficial comenzará el 13 de noviembre y terminará el 27 de noviembre, durante las próximas semanas veremos una intensa actividad política en los medios de comunicación.

Habrá debates, entrevistas, mítines, propuestas y muchas declaraciones.

También habrá críticas entre los diferentes partidos, algo habitual en cualquier campaña electoral.

Como ciudadanos, tendremos que intentar separar el ruido de las propuestas y conocer qué plantea cada formación.

Mi reflexión

Personalmente, creo que adelantar unas elecciones generales es una decisión importante y que debe valorarse teniendo en cuenta las circunstancias políticas del momento.

No sé si el adelanto beneficiará al PSOE, al PP o a cualquier otro partido. Tampoco sé quién ganará las elecciones.

Y creo que nadie debería dar por seguro el resultado antes de que los ciudadanos hayan votado.

Ahora tenemos por delante unas semanas en las que escucharemos mucho sobre política. Será responsabilidad de cada ciudadano informarse, comparar las diferentes propuestas y decidir libremente.

Al final, las encuestas, los análisis y las opiniones pueden decir muchas cosas.

Pero el 29 de noviembre serán los ciudadanos quienes decidan con su voto.

          

miércoles, 7 de octubre de 2026

El síndrome de Alice en el País de las Maravillas

 


El síndrome de Alice en el País de las Maravillas (SAPM) es un trastorno neurológico poco frecuente en el que una persona percibe de forma distorsionada el tamaño, la forma o la distancia de los objetos, de su propio cuerpo o del paso del tiempo. Recibe ese nombre porque esas sensaciones recuerdan a las experiencias que vive Alicia en la novela Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas.

¿Qué siente una persona con este síndrome?

Los síntomas pueden incluir:

  • Ver los objetos mucho más pequeños de lo que son (micropsia).
  • Ver los objetos mucho más grandes (macropsia).
  • Sentir que una parte del cuerpo ha cambiado de tamaño.
  • Percibir que las cosas están más cerca o más lejos de lo que realmente están.
  • Tener la sensación de que el tiempo va muy rápido o muy despacio.

Aunque estas experiencias pueden resultar muy extrañas, la persona suele ser consciente de que no son reales.

¿Qué lo causa?

El síndrome puede estar relacionado con:

  • Migrañas (es una de las causas más frecuentes).
  • Infecciones virales, especialmente en niños.
  • Epilepsia.
  • Traumatismos craneales.
  • En raras ocasiones, tumores cerebrales u otros trastornos neurológicos.

¿Es peligroso?

Por sí mismo, el síndrome no suele ser peligroso, pero es importante acudir al médico para averiguar qué está provocando los síntomas. En muchos casos, los episodios duran solo unos minutos, aunque pueden prolongarse más tiempo.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento específico para el síndrome. El tratamiento consiste en abordar la causa que lo provoca:

  • Si se debe a migrañas, controlar las migrañas suele reducir los episodios.
  • Si hay una infección, se trata la infección.
  • Si existe otra enfermedad neurológica, se trata esa enfermedad.

¿Es frecuente?

No. Es un trastorno raro y parece ser más común en niños y adolescentes, aunque también puede aparecer en adultos.

Si alguien experimenta por primera vez estas alteraciones visuales o de percepción, especialmente si van acompañadas de dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar, debilidad o pérdida de conciencia, es importante buscar atención médica de forma urgente para descartar otras causas que requieran tratamiento inmediato.

El síndrome de Alice en el País de las Maravillas puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en algunos grupos:

  1. Niños y adolescentes: es el grupo en el que se diagnostica con más frecuencia. En muchos casos, los episodios desaparecen al crecer.
  2. Personas con migraña: especialmente adolescentes y adultos jóvenes que sufren migrañas con aura. Es una de las causas más habituales.
  3. Personas con ciertas infecciones: por ejemplo, algunos niños que tienen infecciones virales, como las causadas por el virus de virus de Epstein-Barr (que produce la mononucleosis), pueden presentar este síndrome de forma temporal.
  4. Personas con trastornos neurológicos: es menos frecuente, pero también puede aparecer en personas con epilepsia, tras un traumatismo craneal o con otras enfermedades del cerebro.

En general, no parece afectar más a hombres que a mujeres. Sin embargo, cuando está relacionado con la migraña, puede verse algo más en mujeres porque las migrañas son más frecuentes en ellas.

Aunque es un síndrome raro, la mayoría de los casos no son graves y los episodios suelen durar desde unos minutos hasta una hora. Si estos síntomas aparecen por primera vez o se acompañan de otros signos neurológicos (como dificultad para hablar, debilidad o pérdida de conciencia), es importante acudir a un médico para identificar la causa.

martes, 6 de octubre de 2026

Hasta qué punto nuestra infancia influye en nuestra personalidad

 


Nuestra infancia es una etapa que puede dejar una huella muy profunda en nuestra manera de ser. Durante esos primeros años aprendemos muchas cosas que van más allá de los conocimientos que adquirimos en el colegio. Aprendemos cómo relacionarnos con los demás, cómo expresar nuestras emociones, cómo afrontar los problemas y, en cierta medida, cómo vemos el mundo que nos rodea.

Por eso no es extraño que, cuando somos adultos, encontremos comportamientos, costumbres o formas de reaccionar que tienen su origen en experiencias que vivimos muchos años atrás.

Desde mi punto de vista, la personalidad empieza a construirse desde pequeños. El carácter y el temperamento tienen una parte relacionada con nuestras propias características, pero las experiencias que vivimos también van dejando su huella.

La importancia de cómo nos trataron

La manera en que nos trataron durante nuestra infancia puede influir en nuestra forma de relacionarnos con otras personas.

Un niño que se siente querido, escuchado y respetado puede aprender que expresar sus sentimientos es algo normal y que puede confiar en las personas que tiene a su alrededor.

En cambio, crecer en un ambiente de constantes críticas, inseguridad o falta de atención puede hacer que una persona aprenda a protegerse de determinadas maneras.

Esto no significa que todas las personas que hayan vivido una determinada experiencia vayan a reaccionar de la misma forma. Cada persona es diferente. Pero las experiencias infantiles pueden convertirse en parte de nuestra historia y tener influencia muchos años después.

También nos marcan las experiencias positivas

Cuando hablamos de la influencia de la infancia, muchas veces pensamos únicamente en las experiencias negativas.

Sin embargo, también existen experiencias positivas que pueden acompañarnos durante toda la vida.

Un profesor que confió en nosotros cuando éramos pequeños, una amistad importante, practicar un deporte que nos apasionaba, aprender una habilidad, recibir el apoyo de nuestra familia o sentir que alguien creía en nosotros pueden convertirse en recuerdos que influyen en nuestra manera de vernos.

A veces una sola persona puede dejar una huella enorme en nuestra vida.

Quizá aquel profesor que nos animó cuando pensábamos que no éramos capaces no sabía en aquel momento la importancia que tendrían sus palabras muchos años después.

Lo que aprendemos sobre las emociones

Durante la infancia también aprendemos, en buena medida, qué hacemos con nuestras emociones.

Los niños observan constantemente a los adultos.

Si en una familia se habla de los problemas, se escucha a los demás y se buscan soluciones, el niño puede aprender que las dificultades se pueden afrontar hablando.

Si, por el contrario, las emociones nunca se expresan o determinados sentimientos son rechazados, puede aprender que es mejor guardárselos.

Por eso la educación emocional durante la infancia resulta tan importante.

No solamente enseñamos a los niños cuando les explicamos algo. También les enseñamos con nuestra manera de comportarnos.

¿La infancia determina nuestro futuro?

Aquí aparece una cuestión importante.

Que nuestra infancia influya en nuestra personalidad no significa que determine completamente quién vamos a ser de adultos.

A lo largo de la vida seguimos viviendo nuevas experiencias, conocemos personas diferentes, afrontamos dificultades, aprendemos y cambiamos.

Una persona que de pequeña era muy tímida puede desarrollar con los años una mayor seguridad. Alguien que tenía muchas dificultades para expresar sus emociones puede aprender a comunicarlas mejor.

Incluso podemos descubrir que algunos comportamientos que considerábamos parte de nuestra personalidad eran simplemente formas de reaccionar que habíamos aprendido durante nuestra infancia.

Por eso no deberíamos pensar que estamos condenados a repetir para siempre aquello que aprendimos cuando éramos niños.

Nuestra historia forma parte de nosotros

La infancia no es toda nuestra vida, pero sí forma parte de nuestra historia.

Las experiencias de esos primeros años pueden influir en nuestra forma de pensar, de relacionarnos y de enfrentarnos a determinadas situaciones. Algunas de esas huellas pueden acompañarnos durante mucho tiempo.

Pero también tenemos la posibilidad de aprender cosas nuevas.

Quizá por eso resulte más acertado decir que nuestra infancia ayuda a explicar quiénes somos, pero no tiene por qué decidir quién seremos.

Todos llevamos una historia detrás. Algunas personas han tenido una infancia feliz, otras han vivido momentos difíciles y muchas han experimentado una mezcla de ambas cosas.

No podemos cambiar lo que ocurrió cuando éramos niños.

Pero sí podemos intentar comprender cómo nos ha influido y decidir qué queremos conservar de aquella etapa y qué aspectos queremos cambiar.

Porque nuestra personalidad puede comenzar a construirse en la infancia, pero la vida continúa escribiendo nuestra historia mucho después de dejar de ser niños.

lunes, 5 de octubre de 2026

Ahorrar o gastar: encontrar el equilibrio es la clave

 


Ahorrar dinero es algo que muchas veces escuchamos desde pequeños. Nos dicen que debemos guardar una parte de lo que recibimos y pensar en el futuro. Al mismo tiempo, también es lógico querer disfrutar del dinero que tenemos y utilizarlo para comprar aquello que necesitamos o que nos hace ilusión.

Entonces, ¿qué es mejor: ahorrar o gastar?

Desde mi punto de vista, la respuesta no está en elegir solamente una de las dos opciones. Lo importante es encontrar un equilibrio entre ahorrar y gastar, teniendo siempre en cuenta nuestras posibilidades económicas.

Ahorrar tiene muchas ventajas

Guardar una parte de nuestro dinero puede ser muy útil. No hace falta empezar ahorrando grandes cantidades. Incluso pequeñas cantidades pueden ayudarnos a adquirir el hábito.

Una de las principales ventajas del ahorro es que nos permite conseguir objetivos. Si queremos comprar algo que cuesta bastante dinero, podemos ir guardando una cantidad cada semana o cada mes hasta conseguirlo.

Además, tener unos ahorros proporciona cierta tranquilidad ante determinados imprevistos. Nunca sabemos cuándo puede aparecer un gasto que no teníamos previsto, y disponer de una pequeña reserva puede resultar de gran ayuda.

Ahorrar también nos enseña a administrar nuestro dinero. Aprendemos que no podemos gastar todo inmediatamente si queremos conseguir algo más adelante.

Otra ventaja es que nos ayuda a pensar antes de comprar. Cuando tenemos que decidir entre gastar nuestro dinero ahora o guardarlo para otro objetivo, podemos preguntarnos si realmente necesitamos aquello que queremos comprar o si simplemente lo queremos en ese momento.

Pero ahorrar todo tampoco es la solución

Ahorrar es positivo, pero eso no significa que tengamos que guardar absolutamente todo el dinero que recibimos.

También necesitamos disfrutar de nuestro dinero. Podemos utilizar una parte para salir, comprar algo que nos guste, practicar un hobby, realizar alguna actividad o simplemente darnos un pequeño capricho de vez en cuando.

Si ahorramos absolutamente todo y nunca utilizamos nuestro dinero para disfrutar del presente, puede ocurrir que terminemos viendo el ahorro como una obligación en lugar de como una herramienta para conseguir nuestros objetivos.

Por eso, en mi opinión, la clave está en encontrar un punto intermedio.

Gastar también forma parte de una buena gestión

Gastar dinero no es necesariamente algo negativo. El problema aparece cuando gastamos sin pensar o cuando gastamos más de lo que realmente podemos permitirnos.

Cada persona tiene una situación económica diferente y, por tanto, no existe una cantidad que todo el mundo pueda gastar al mes.

Es importante saber cuánto dinero tenemos disponible, cuáles son nuestros gastos y qué cantidad podemos destinar a otras cosas sin comprometer nuestras necesidades.

Al final, se trata de una cuestión bastante sencilla: si gastamos demasiado, podemos quedarnos sin dinero antes de terminar el mes.

Por eso es importante aprender a diferenciar entre lo que necesitamos, lo que queremos y aquello que podemos permitirnos en ese momento.

Una posible forma de organizarse

No existe una fórmula perfecta que sirva para todas las personas. Sin embargo, una posibilidad puede ser dividir el dinero disponible en diferentes partes.

Por ejemplo, una persona podría decidir guardar una parte para sus ahorros, utilizar otra para gastos personales y reservar otra para un objetivo concreto.

No tiene por qué ser exactamente un 50 %, un 30 % y un 20 %. Lo importante es adaptar las cantidades a la situación de cada uno.

Si tenemos un objetivo determinado, como comprar algo que queremos desde hace tiempo, podemos aumentar temporalmente la cantidad destinada al ahorro.

Por ejemplo, si recibimos 20 euros, podemos decidir guardar 10 y utilizar los otros 10 para algo que queramos. De esta manera conseguimos ahorrar sin renunciar completamente a disfrutar de nuestro dinero.

Aprender a ahorrar poco a poco

Una de las cosas más importantes es entender que ahorrar no significa necesariamente guardar grandes cantidades.

Si una persona empieza guardando una pequeña cantidad cada vez que recibe dinero, poco a poco puede crear un hábito. Con el tiempo, ese hábito puede resultar mucho más importante que la cantidad inicial.

También puede ser útil establecer objetivos concretos. No es lo mismo pensar simplemente «quiero ahorrar» que decir «quiero guardar dinero para comprar algo dentro de unos meses».

Tener un objetivo puede hacer que resulte más fácil mantener la motivación.

Conclusión

Desde mi punto de vista, ni ahorrar todo ni gastarlo todo es la mejor opción. Lo verdaderamente importante es aprender a administrar nuestro dinero y conocer cuáles son nuestras posibilidades.

Ahorrar nos permite pensar en el futuro, conseguir objetivos y disponer de una pequeña reserva cuando la necesitemos. Gastar, por otro lado, nos permite cubrir nuestras necesidades y también disfrutar del presente.

La clave está en hacerlo de manera consciente.

Cada persona debe saber cuánto puede gastar según sus ingresos y sus circunstancias. No podemos gastar más de lo que tenemos y después sorprendernos porque no llegamos a final de mes.

Ahorrar es bueno, especialmente cuando aprendemos a hacerlo poco a poco y de una manera realista. Pero también está bien disfrutar del dinero que hemos conseguido.

Al final, administrar bien nuestro dinero consiste precisamente en encontrar ese equilibrio entre disfrutar del presente y pensar en el futuro.