martes, 22 de septiembre de 2026

Fernando Peralta, el portero que defendió al CD Málaga en dos épocas




Cuando hablamos de la historia del CD Málaga, aparecen nombres de futbolistas que dejaron una huella especial en el club. Uno de ellos es Fernando Peralta Carrasco, conocido futbolísticamente como Fernando, un portero nacido en Ronda que defendió la portería malaguista durante dos etapas diferentes y que llegó a jugar en Primera División.

Fernando Peralta nació el 15 de agosto de 1961 en Ronda (Málaga) y comenzó su formación futbolística en las categorías inferiores del fútbol malagueño. Antes de consolidarse en el primer equipo, pasó por el Atlético Malagueño.

Sus primeros años en el CD Málaga

Su llegada al primer equipo se produjo a comienzos de los años ochenta. En la temporada 1980-81, con solo 19 años, disputó 17 partidos de Liga con el CD Málaga en Segunda División. Fue una primera campaña importante para un joven guardameta que comenzaba a hacerse un hueco en el fútbol profesional.

La temporada siguiente, 1981-82, tuvo una participación mucho menor, con dos encuentros de Liga. Sin embargo, aquella campaña tiene un significado especial en la historia del club: el CD Málaga consiguió el ascenso a Primera División. Fernando formaba parte de aquella plantilla que consiguió regresar a la máxima categoría.

El debut en Primera División

El salto a Primera llegó en la temporada 1982-83.

El 4 de septiembre de 1982, Fernando Peralta debutó en la máxima categoría con el CD Málaga en un partido frente al Sporting de Gijón disputado en La Rosaleda. Tenía entonces 21 años. BDFutbol recoge aquel encuentro como su debut en Primera División.

Durante aquella temporada disputó ocho partidos de Liga.

Pero sería en las dos campañas siguientes cuando se consolidaría como uno de los porteros habituales del equipo.

En 1983-84 jugó los 34 partidos de Liga del CD Málaga y permaneció sobre el terreno de juego durante los 3.060 minutos de la competición. La temporada siguiente, 1984-85, volvió a tener un papel protagonista y disputó 33 encuentros de Liga. En total, fueron 67 partidos de Primera División en esas dos temporadas.

Aquellos años fueron una etapa importante para Fernando Peralta, que se había convertido en uno de los guardametas habituales del CD Málaga.

Su última temporada antes de marcharse

En 1985-86, el CD Málaga volvió a competir en Segunda División y Fernando disputó 37 partidos de Liga.

Al finalizar aquella temporada abandonó el club para incorporarse al Sevilla FC, donde continuó su carrera en Primera División.

Con el conjunto sevillista permaneció cuatro temporadas, entre 1986 y 1990, disputando también un número importante de encuentros en la máxima categoría.

El regreso a Málaga

En 1990 se produjo su regreso al CD Málaga.

Fue una vuelta importante porque Fernando recuperó inmediatamente un papel protagonista bajo los palos. En la temporada 1990-91 disputó los 38 partidos de Liga, acumulando 3.419 minutos. Además, aquella campaña el CD Málaga disputó una promoción de ascenso a Primera División.

En 1991-92, su última temporada con el CD Málaga, jugó 28 partidos de Liga.

Fue también una campaña especialmente difícil para el club. El CD Málaga terminó descendiendo a Segunda División B y, posteriormente, la entidad desapareció el 27 de julio de 1992.

Fernando Peralta terminó así su segunda etapa en el club justo en los últimos años de existencia del histórico CD Málaga.

Una carrera ligada al fútbol malagueño

Después de abandonar el CD Málaga, Fernando continuó su trayectoria profesional en el CD Castellón y posteriormente en la SD Compostela, entre otros equipos.

Su trayectoria también le permitió jugar con las categorías inferiores de la selección española, llegando a representar a España en categorías internacionales de formación.

Su carrera tiene además una característica que la hace especialmente interesante para la historia del fútbol malagueño: defendió la portería del CD Málaga en dos épocas completamente diferentes.

Primero, durante los primeros años de la década de los ochenta, cuando el equipo consiguió regresar a Primera División y posteriormente compitió en la máxima categoría.

Después, una década más tarde, cuando regresó para defender al equipo durante sus últimos años como CD Málaga.

Sus números con el CD Málaga

Sus estadísticas de Liga reflejan la importancia que tuvo en diferentes temporadas:

TemporadaCategoríaPartidos
1980-81Segunda División17
1981-82Segunda División2
1982-83Primera División8
1983-84Primera División34
1984-85Primera División33
1985-86Segunda División37
1990-91Segunda División38
1991-92Segunda División28

En total, son 197 partidos de Liga con el CD Málaga según el desglose de BDFutbol.

Además, BDFutbol registra a Fernando Peralta con 162 partidos en Primera División en toda su carrera, contando sus diferentes equipos, y lo sitúa entre los futbolistas nacidos en la provincia de Málaga que jugaron en la máxima categoría.

Un portero de dos épocas

La historia de Fernando Peralta está ligada a dos momentos muy distintos del CD Málaga.

Fue joven cuando comenzó a defender la portería del equipo y vivió el ascenso a Primera División de 1981-82. Poco después debutó en la máxima categoría y se convirtió en un portero habitual durante varias temporadas.

Tras su paso por el Sevilla, regresó a Málaga y volvió a ponerse los guantes para defender al club durante sus últimos años.

Por eso, recordar a Fernando Peralta es también recordar una parte de la historia del CD Málaga: un club que vivió ascensos, temporadas en Primera División, descensos y, finalmente, su desaparición en 1992.

Más allá de las estadísticas, queda la imagen de un guardameta malagueño que defendió durante años una portería tan importante para el fútbol de la ciudad como la de La Rosaleda.

Fernando Peralta fue, sin duda, uno de los porteros que forman parte de la memoria del CD Málaga y de una generación que vivió una época muy especial del fútbol malagueño.

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Burnout o agotamiento emocional: síntomas, causas y cómo superarlo



El burnout o agotamiento emocional es un estado de cansancio físico, mental y emocional provocado por una situación de estrés prolongado. Aunque suele asociarse al trabajo, también puede aparecer en estudiantes, cuidadores de familiares o personas que afrontan muchas responsabilidades durante largos periodos de tiempo.

¿Qué es el burnout?

La Organización Mundial de la Salud reconoce el burnout como un fenómeno relacionado con el ámbito laboral que surge cuando el estrés crónico no se gestiona adecuadamente.

Se caracteriza por tres elementos principales:

  • Sensación persistente de agotamiento.
  • Actitud más negativa o distante hacia el trabajo o las responsabilidades.
  • Disminución del rendimiento y de la eficacia.

Principales síntomas

1. Agotamiento físico y mental

La persona se siente cansada casi todo el tiempo, incluso después de descansar. Actividades que antes resultaban sencillas pueden parecer abrumadoras.

2. Falta de motivación

Se pierde el interés por tareas que antes resultaban satisfactorias y aparece una sensación de apatía o desánimo.

3. Irritabilidad y cambios de humor

Pequeños problemas pueden provocar una reacción desproporcionada. También son frecuentes la frustración y el enfado.

4. Problemas de concentración

El agotamiento emocional puede dificultar la atención, la memoria y la toma de decisiones.

5. Alteraciones del sueño

Algunas personas tienen dificultades para dormir, mientras que otras sienten la necesidad de descansar constantemente.

6. Sensación de ineficacia

Es habitual pensar que el esfuerzo realizado nunca es suficiente o que los objetivos son imposibles de alcanzar.

Diferencias entre el cansancio y el burnout

Cansancio normalBurnout
Suele desaparecer tras descansar.Persiste durante semanas o meses.
Está relacionado con una situación puntual.Surge por estrés prolongado.
No suele afectar gravemente al estado de ánimo.Puede generar apatía, irritabilidad y desmotivación.
La energía se recupera con facilidad.La recuperación suele ser lenta.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden favorecer el burnout destacan:

  • Exceso de trabajo o responsabilidades.
  • Falta de descanso.
  • Presión constante por obtener resultados.
  • Escaso apoyo social o emocional.
  • Dificultad para desconectar.
  • Perfeccionismo y autoexigencia excesiva.

¿Cómo saber si tienes agotamiento emocional?

Algunas señales frecuentes son:

  • Te sientes cansado casi todo el tiempo.
  • Has perdido la motivación por actividades que antes disfrutabas.
  • Te cuesta concentrarte.
  • Estás más irritable de lo habitual.
  • Todo parece suponerte un gran esfuerzo.
  • Duermes mal o el descanso no resulta reparador.
  • Te aíslas de otras personas.
  • Tu rendimiento ha disminuido.

Si durante varias semanas piensas con frecuencia: "Estoy agotado y cualquier tarea me supone un gran esfuerzo", es posible que estés experimentando agotamiento emocional.

¿Es lo mismo que la depresión?

No. Aunque ambos problemas pueden compartir algunos síntomas, no son lo mismo.

BurnoutDepresión
Está relacionado con un estrés prolongado.Puede tener múltiples causas biológicas, psicológicas y sociales.
Predomina el agotamiento.Predomina la tristeza profunda o la pérdida de interés.
Puede mejorar reduciendo el estrés.El descanso por sí solo no suele ser suficiente.
Los síntomas suelen centrarse en la fuente del estrés.Los síntomas afectan a casi todos los ámbitos de la vida.

Señales más características de la depresión

  • Tristeza persistente.
  • Pérdida de interés por actividades habituales.
  • Sentimientos intensos de culpa o inutilidad.
  • Cambios importantes en el sueño o el apetito.
  • Falta de energía casi constante.
  • Dificultades para concentrarse.

¿Qué hacer ante el agotamiento emocional?

Algunas recomendaciones son:

  • Reconocer los síntomas y no ignorarlos.
  • Establecer límites y priorizar las tareas importantes.
  • Reservar tiempo para el descanso y el ocio.
  • Practicar ejercicio físico de forma regular.
  • Mantener relaciones sociales que aporten apoyo.
  • Buscar ayuda profesional si los síntomas son intensos, persisten durante varias semanas o afectan a la vida diaria.

Conclusión

El burnout no consiste simplemente en estar cansado. Es un estado de agotamiento profundo que puede afectar a la salud física y mental, al rendimiento y a las relaciones personales.

Detectar sus señales a tiempo permite tomar medidas para recuperar el equilibrio emocional y prevenir problemas más graves. Además, aunque comparte algunos síntomas con la depresión, ambas situaciones son diferentes y pueden requerir un abordaje distinto. Ante cualquier duda o si los síntomas son persistentes, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud.

domingo, 20 de septiembre de 2026

“El caso Hartung”: suspense, secretos familiares y tensión psicológica en una serie española muy intensa

 


La producción mezcla drama, investigación criminal y oscuros conflictos familiares que mantienen la intriga hasta el final

Las series de suspense y misterio siguen teniendo muchísimo éxito entre los espectadores, especialmente aquellas que mezclan investigación criminal con secretos familiares y tensión psicológica. Y precisamente eso es lo que ofrece El caso Hartung, una serie española que apuesta por una historia oscura, llena de incógnitas y personajes que esconden más de lo que aparentan.

La serie está basada en la novela La chica que llevaba una en el tanga, escrita por Nacho Cabana, y desde el primer episodio intenta mantener al espectador en tensión constante.

Una historia marcada por un triple asesinato

La trama comienza con un impactante triple asesinato relacionado con una familia influyente.

A partir de ese momento, la investigación empieza a sacar a la luz:

  • secretos ocultos
  • relaciones familiares complicadas
  • manipulaciones
  • conflictos personales
  • y un pasado que muchos personajes preferían mantener enterrado

Uno de los aspectos más interesantes de la serie es que constantemente juega con la duda y la desconfianza.

Prácticamente todos los personajes parecen esconder algo.

Una serie con un tono oscuro y psicológico

El caso Hartung no es simplemente una serie policial clásica.

Se trata más bien de un thriller psicológico donde tienen mucho peso:

  • la culpa
  • el poder
  • las relaciones tóxicas
  • la manipulación emocional
  • y los secretos familiares

La ambientación resulta bastante seria y oscura, algo que ayuda mucho a crear tensión durante toda la historia.

Además, la serie intenta mantener una sensación constante de incomodidad e incertidumbre, haciendo que el espectador sospeche continuamente de unos y otros.

Una temporada corta pero intensa

La serie cuenta con:

  • una sola temporada
  • 6 episodios
  • estrenados en 2021

Algo positivo es que la historia no se alarga demasiado, ya que muchas series actuales terminan teniendo demasiadas temporadas y acaban perdiendo fuerza con el tiempo.

Aquí la narrativa es bastante directa y está pensada para mantener el misterio prácticamente hasta el final.

El suspense es el gran protagonista

Durante la serie aparecen continuamente:

  • giros inesperados
  • sospechosos
  • secretos ocultos
  • y situaciones que cambian la percepción de los personajes

Eso hace que el espectador tenga constantemente la sensación de que todavía queda algo importante por descubrir.

En muchos momentos resulta difícil saber quién dice la verdad y quién está manipulando a los demás.

Las series de misterio siguen funcionando muy bien

Actualmente las plataformas están apostando muchísimo por:

  • thrillers psicológicos
  • investigaciones criminales
  • dramas familiares
  • y series oscuras llenas de secretos

Y la verdad es que este tipo de historias suelen enganchar bastante al público porque mantienen la intriga episodio tras episodio.

Muchas personas disfrutan precisamente intentando descubrir:

  • quién es culpable
  • qué ocurrió realmente
  • o qué secretos esconden los personajes.

Un final que deja dudas

Uno de los aspectos más comentados por quienes han visto la serie es su final.

La historia deja algunas cuestiones abiertas y no queda completamente claro si en algún momento habrá una segunda temporada.

Eso puede gustar a algunos espectadores, aunque otros prefieren finales más cerrados y definitivos.

Opinión personal

Personalmente, la serie me gustó bastante.

Creo que consigue mantener bien el suspense y la tensión psicológica durante los episodios. Además, mezcla bastante bien:

  • investigación criminal
  • drama familiar
  • y secretos oscuros

También me parece positivo que tenga solo seis episodios, porque la historia no se hace pesada ni excesivamente larga.

El final deja algunas dudas abiertas y no se sabe si habrá continuación, pero aun así creo que vale la pena verla si te gustan las series de misterio y suspense psicológico.

Conclusión

El caso Hartung es una serie española de suspense psicológico que combina asesinatos, secretos familiares y tensión constante en una historia oscura y llena de incógnitas.

Gracias a su ritmo, sus giros y el misterio que rodea a los personajes, consigue mantener el interés prácticamente hasta el último episodio.

Una serie recomendable para quienes disfrutan de:

  • thrillers psicológicos
  • investigaciones criminales
  • y dramas familiares llenos de secretos.



sábado, 19 de septiembre de 2026

Los efectos de la comida basura en la salud

 


Introducción

La Comida basura, también conocida como “comida chatarra”, forma parte del día a día de muchas personas. Se trata de alimentos con una gran cantidad de calorías, grasas saturadas, azúcares y sal, pero con muy pocos nutrientes esenciales como vitaminas, minerales o fibra.

Su popularidad se debe a que suele ser rápida, económica y fácil de consumir. Sin embargo, cuando se consume con frecuencia puede tener efectos negativos importantes para la salud.

¿Qué se considera comida basura?

Dentro de este tipo de alimentación encontramos productos muy conocidos y consumidos, como:

  • Hamburguesa
  • Pizza
  • Patatas fritas
  • Refresco azucarado
  • bollería industrial como Donut
  • Perrito caliente

Estos alimentos suelen resultar muy atractivos por su sabor intenso, ya que están diseñados para estimular el apetito. Sin embargo, carecen de los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.

Efectos en la salud física

El consumo frecuente de comida basura puede provocar diferentes problemas en el organismo. Entre los más comunes se encuentran:

Sobrepeso y obesidad
Debido a su alto contenido calórico y a su baja calidad nutricional.

Problemas cardiovasculares
El exceso de grasas saturadas puede aumentar el colesterol y afectar al corazón.

Diabetes tipo 2
El consumo elevado de azúcares puede alterar los niveles de glucosa en sangre.

Hipertensión
La gran cantidad de sal favorece el aumento de la presión arterial.

Problemas digestivos
La falta de fibra dificulta el funcionamiento adecuado del sistema digestivo.

Caries dentales
Especialmente relacionadas con bebidas azucaradas y dulces industriales.

Estos problemas no suelen aparecer de inmediato, pero el consumo continuado aumenta el riesgo de padecerlos a medio y largo plazo.

Efectos en la salud mental

La alimentación no solo influye en el cuerpo, sino también en el funcionamiento del cerebro.

El consumo excesivo de comida basura puede provocar:

  • cambios de ánimo
  • picos de energía seguidos de cansancio
  • dificultad para concentrarse
  • mayor riesgo de ansiedad o incluso depresión

Esto ocurre porque el cerebro necesita nutrientes adecuados para funcionar correctamente, y una dieta pobre puede afectar al estado emocional.

Consecuencias a largo plazo

Si este tipo de alimentación se mantiene durante años, las consecuencias pueden ser más graves. Aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como problemas cardíacos, diabetes o trastornos metabólicos.

En niños y adolescentes, el impacto puede ser mayor, ya que una mala alimentación puede afectar:

  • al crecimiento
  • al desarrollo físico
  • al rendimiento escolar

Por eso es importante fomentar hábitos saludables desde edades tempranas.

Alternativas más saludables

No se trata de eliminar completamente la comida basura, sino de reducir su consumo y equilibrarlo con opciones más saludables.

Algunas recomendaciones son:

  • consumir frutas y verduras frescas cada día
  • sustituir los refrescos por agua o zumos naturales sin azúcar añadido
  • apostar por comida casera con menos grasa y sal
  • elegir snacks más saludables como yogur, frutos secos o fruta

Adoptar estos hábitos puede mejorar tanto la salud física como el bienestar general.

Conclusión

La comida basura puede consumirse de forma ocasional, pero no debería convertirse en la base de la alimentación diaria. Mantener una dieta equilibrada y variada es fundamental para cuidar la salud física y mental.

Tomar conciencia sobre lo que comemos es el primer paso para mejorar nuestra calidad de vida. Apostar por hábitos saludables no solo previene enfermedades, sino que también ayuda a tener más energía y bienestar en el día a día.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Síndrome de Moebius: cuando un rostro no muestra lo que una persona siente

 

Hay enfermedades y condiciones poco frecuentes que no solo afectan físicamente a quienes las tienen, sino que también pueden influir en la manera en que la sociedad las percibe. El síndrome de Moebius es un buen ejemplo. Se trata de una condición neurológica congénita y poco conocida que puede afectar al movimiento de determinados músculos de la cara y de los ojos.

Pero quizá una de las cuestiones más importantes a la hora de hablar de este síndrome no sea solamente qué ocurre a nivel médico, sino algo mucho más cotidiano: cómo interpretamos a una persona cuando su rostro no expresa las emociones de la manera que esperamos.

Porque una cosa es no poder mostrar una emoción mediante una sonrisa o un gesto facial y otra muy diferente es no sentirla.

Una condición neurológica, no una ausencia de emociones

El síndrome de Moebius está relacionado principalmente con la afectación de algunos nervios craneales, especialmente los que intervienen en el movimiento ocular y facial. Por este motivo, algunas personas pueden tener dificultades para mover los ojos lateralmente, sonreír, fruncir el ceño o realizar determinados gestos.

También pueden aparecer, dependiendo de cada caso, dificultades relacionadas con el habla, la alimentación u otras funciones.

Sin embargo, existe una idea que debería quedar clara: tener una expresión facial limitada no significa tener una vida emocional limitada.

Una persona con síndrome de Moebius puede sentir alegría, tristeza, ilusión, enfado, vergüenza o emoción como cualquier otra persona. Lo que cambia es la manera en la que algunas de esas emociones pueden manifestarse externamente.

Y esta diferencia puede ser difícil de comprender para alguien que nunca haya tenido contacto con esta condición.

Cuando interpretamos demasiado rápido a los demás

Gran parte de nuestra comunicación cotidiana depende de las expresiones faciales. Una sonrisa puede hacernos pensar que alguien está contento; una mirada seria puede parecernos una señal de enfado; determinados gestos pueden transmitir cercanía o preocupación.

El problema aparece cuando damos por hecho que esas señales funcionan igual para todas las personas.

Alguien con síndrome de Moebius puede estar disfrutando de una conversación, sentirse cómodo con otra persona o estar realmente feliz y, sin embargo, no poder mostrarlo mediante una expresión facial convencional.

Entonces puede producirse un error de interpretación.

Una persona puede parecer seria cuando simplemente está tranquila. Puede parecer distante cuando está prestando atención. Puede parecer poco expresiva cuando, en realidad, está sintiendo exactamente lo que sentiría cualquier otra persona en esa situación.

Esto demuestra hasta qué punto dependemos de las apariencias para intentar comprender a los demás.

Una condición que puede generar prejuicios desde la infancia

Las consecuencias de estas interpretaciones pueden aparecer desde edades tempranas. Durante la infancia y la adolescencia, la forma de relacionarse con los demás tiene una importancia enorme, y ser percibido de una manera equivocada puede dificultar determinadas relaciones sociales.

Un niño con síndrome de Moebius puede ser considerado tímido, serio o poco interesado en relacionarse simplemente porque su rostro no acompaña sus palabras de la manera habitual.

Por eso, la información y la educación son tan importantes. Cuando compañeros, profesores y familiares conocen la condición, es más fácil comprender que la ausencia o limitación de determinados gestos no significa ausencia de interés, inteligencia o emociones.

Además, el síndrome de Moebius no implica necesariamente una discapacidad intelectual. Las capacidades cognitivas pueden ser normales, aunque cada persona es diferente y puede presentar necesidades concretas que deben valorarse individualmente.

El diagnóstico y las posibilidades de tratamiento

El diagnóstico suele realizarse principalmente mediante la valoración clínica de los signos y síntomas característicos. Dependiendo de cada persona, pueden ser necesarias otras evaluaciones para conocer las diferentes dificultades asociadas.

Actualmente no existe una cura única que elimine el síndrome, pero sí pueden utilizarse diferentes tratamientos y apoyos para abordar sus manifestaciones. La fisioterapia, la logopedia, la terapia ocupacional y determinadas intervenciones quirúrgicas pueden formar parte del tratamiento en algunos casos.

La atención, por tanto, debe adaptarse a las necesidades de cada persona. No todas las personas con síndrome de Moebius presentan exactamente las mismas características ni necesitan las mismas intervenciones.

Pero hay algo que ningún tratamiento médico puede solucionar por sí solo: los prejuicios de los demás.

El verdadero reto también está en la sociedad

Cuando una persona no puede expresar determinadas emociones mediante su rostro, el entorno puede intentar completar esa información por su cuenta. Y ahí es donde aparecen las interpretaciones equivocadas.

Confundir una expresión facial limitada con indiferencia puede parecer algo pequeño, pero cuando ocurre de forma repetida puede terminar afectando a las relaciones sociales y a la manera en que una persona se siente dentro de su entorno.

Por eso, hablar de inclusión significa también aprender a comunicarnos de otras maneras.

Escuchar las palabras. Prestar atención al tono de voz. Observar el comportamiento en conjunto. Dar tiempo para conocer a la persona antes de sacar conclusiones.

En definitiva, no asumir que sabemos lo que siente alguien simplemente por mirar su rostro.

Aprender a mirar de otra manera

El síndrome de Moebius nos plantea una reflexión que va mucho más allá de una enfermedad rara. Nos recuerda que las personas no pueden reducirse a una expresión, un gesto o una característica física.

Estamos acostumbrados a buscar determinadas señales para interpretar a quienes tenemos delante. Sin embargo, esas señales no siempre cuentan toda la historia.

La inclusión real empieza cuando dejamos de exigir que todo el mundo se comunique exactamente de la misma manera.

Una persona no necesita sonreír para demostrar que está feliz. No necesita realizar determinados gestos para demostrar que está prestando atención. Y, sobre todo, no necesita tener una expresión facial convencional para que sus emociones sean reales.

Conclusión

El síndrome de Moebius es una condición poco frecuente que puede afectar a la movilidad facial y ocular, pero también nos permite reflexionar sobre algo mucho más universal: la tendencia que tenemos a juzgar a las personas por lo que vemos.

Aprender sobre esta condición significa comprender que un rostro con poca movilidad no es un rostro sin emociones. Detrás de una expresión que puede parecernos seria puede existir alegría, cariño, ilusión, preocupación o cualquier otro sentimiento.

Por eso, quizá una de las mejores formas de avanzar hacia una sociedad más inclusiva sea tan sencilla como aprender a mirar un poco más allá de las apariencias.

Porque no todo lo que sentimos se puede ver.

Y no todo lo que vemos nos permite saber realmente lo que siente otra persona.