Mañana, 23 de abril, se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que nos recuerda la importancia de la lectura y de los libros en nuestra sociedad.
Este año, además, el Día del Libro cae en domingo, por lo que muchas personas tendrán algo más de tiempo libre para dedicar unos minutos a una actividad que, en ocasiones, dejamos de lado por falta de tiempo: leer.
Y quizá no haya mejor manera de celebrar este día que abriendo un libro.
Leer es mucho más que estudiar
Cuando pensamos en la lectura, muchas veces la relacionamos inmediatamente con los estudios y con los libros que los niños y jóvenes tienen que leer para el colegio o el instituto.
Pero leer no debería ser solamente una obligación.
Un libro puede transportarnos a otra época, llevarnos a lugares que nunca hemos visitado, presentarnos personajes completamente diferentes a nosotros o permitirnos vivir una historia desde el sofá de casa.
También es una forma de aprender sin tener la sensación de estar estudiando.
La lectura ayuda a ampliar el vocabulario, comprender mejor los textos y desarrollar la imaginación. También permite conocer diferentes puntos de vista y acercarnos a otras realidades.
Un descanso de las pantallas
Vivimos rodeados de pantallas. Móviles, tabletas, ordenadores, videojuegos y televisores forman parte de nuestra vida cotidiana.
La tecnología tiene muchas ventajas y no se trata de convertirla en el enemigo. Sin embargo, pasar buena parte del tiempo libre delante de una pantalla puede hacer que otras actividades queden relegadas a un segundo plano.
Por eso, especialmente durante la infancia y la adolescencia, puede ser positivo encontrar un equilibrio.
Un niño puede disfrutar de un videojuego, ver una película o utilizar una tableta y, al mismo tiempo, descubrir el placer de leer.
Lo importante es que el libro tenga también un lugar en su vida.
Los niños necesitan descubrir que leer puede ser divertido
Para conseguir que un niño lea más, quizá no sea suficiente decirle que leer es bueno.
También hay que conseguir que encuentre un libro que le interese.
No todos los niños disfrutan del mismo tipo de historias. Algunos prefieren aventuras, otros misterio, humor, fantasía, ciencia, animales o historias protagonizadas por personajes de su edad.
Obligar a leer puede conseguir precisamente el efecto contrario al que buscamos.
Por eso, una buena manera de fomentar la lectura es permitir que los niños puedan elegir qué quieren leer y acompañarlos en ese descubrimiento.
También ayuda mucho que vean leer a los adultos. Si en casa hay libros y los padres dedican un rato a la lectura, el niño puede entender que no se trata únicamente de una actividad escolar.
Un día para recordar el valor de los libros
El 23 de abril tiene además un significado especial para la literatura. La UNESCO declaró en 1995 esta fecha como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.
También coincide con la celebración de Sant Jordi en Cataluña, una tradición en la que los libros y las rosas se convierten en protagonistas.
La fecha está vinculada además a grandes nombres de la literatura como Miguel de Cervantes y William Shakespeare, aunque las circunstancias históricas relacionadas con sus fallecimientos son más complejas de lo que puede parecer a primera vista.
Más allá de fechas y nombres, lo importante es el mensaje.
Los libros siguen teniendo mucho que ofrecer en una sociedad cada vez más digital.
Un libro no necesita batería, conexión a Internet ni notificaciones. Solo necesita que alguien decida abrirlo y comenzar a leer.
Quizá mañana no haga falta leer durante horas. Puede bastar con dedicar veinte minutos, unas páginas antes de dormir o comenzar una historia que llevábamos tiempo queriendo conocer.
Porque leer no debería ser solamente una tarea que hacemos cuando nos mandan hacerlo.
Mañana es el Día del Libro. Y quizá sea un buen día para recordar que, de vez en cuando, merece la pena apagar la pantalla, abrir un libro y dejar que sea él quien nos lleve a otro lugar.
Así que mañana toca leer.