El verano es una de las épocas del año en las que más utilizamos el coche. Muchas personas aprovechan las vacaciones para viajar, ir a la playa, visitar a familiares o simplemente desplazarse más durante los fines de semana.
Con el aumento de los desplazamientos también aumenta la importancia de extremar las precauciones al volante. Los accidentes de tráfico pueden tener consecuencias muy graves y, en algunos casos, provocar lesiones importantes o incluso la muerte.
Más desplazamientos durante el verano
Durante los meses de verano millones de personas se desplazan por carretera. Hay quienes realizan viajes largos para irse de vacaciones y quienes utilizan el coche diariamente para acudir a la playa, salir con amigos o visitar otros lugares.
Las carreteras pueden estar mucho más concurridas, especialmente durante los fines de semana y en las fechas en las que comienzan o terminan las vacaciones.
Cuantos más vehículos circulan, mayor es la necesidad de mantener la atención y respetar las normas de circulación.
El alcohol y las drogas, un peligro al volante
Uno de los problemas más graves es conducir después de haber consumido alcohol o drogas.
Una persona que ha bebido puede tener menos capacidad para reaccionar ante una situación inesperada y puede tomar decisiones equivocadas mientras conduce. Por eso, si se ha consumido alcohol, no se debe conducir.
Existen alternativas como utilizar el transporte público, pedir a otra persona que conduzca o utilizar un taxi o un servicio de transporte.
No merece la pena poner en peligro nuestra vida ni la de otras personas por coger el coche después de beber.
El cansancio también puede provocar accidentes
El cansancio es otro factor que puede afectar a la conducción.
Durante el verano muchas personas realizan viajes largos y pueden pasar varias horas conduciendo. Si el conductor está cansado, puede disminuir su capacidad de concentración y aumentar el tiempo que necesita para reaccionar.
Por este motivo, durante los viajes largos es importante realizar descansos periódicos y no continuar conduciendo cuando aparezcan síntomas de sueño o agotamiento.
El calor también puede afectar
Las altas temperaturas propias del verano pueden provocar cansancio, malestar o deshidratación. Estas circunstancias pueden hacer que conducir resulte más incómodo y que disminuya la concentración.
Antes de realizar un viaje largo es recomendable comprobar que el vehículo se encuentra en buenas condiciones y llevar agua para mantenerse hidratado.
Más motos, bicicletas y peatones
Durante el verano también aumenta la presencia de motocicletas, bicicletas y peatones, especialmente en zonas turísticas.
Los conductores deben prestar especial atención a los usuarios más vulnerables de la carretera y respetar siempre las distancias de seguridad.
No debemos olvidar que compartir la carretera significa tener en cuenta también a los demás.
Conducir con atención puede salvar vidas
Cuando estamos conduciendo debemos estar atentos a todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Respetar los límites de velocidad, mantener la distancia de seguridad, utilizar correctamente el cinturón de seguridad y evitar cualquier distracción son medidas fundamentales.
También es importante no utilizar el teléfono móvil mientras conducimos. Unos segundos de distracción pueden ser suficientes para provocar un accidente.
La importancia de prevenir
Los accidentes de tráfico no siempre pueden evitarse, pero muchas conductas peligrosas sí pueden prevenirse.
Conducir después de beber alcohol, utilizar el móvil, superar los límites de velocidad o conducir estando demasiado cansado son comportamientos que aumentan el riesgo.
Por eso, antes de comenzar un viaje debemos pensar no solamente en llegar rápido, sino en llegar seguros.
Conclusión
El verano es una época para disfrutar, viajar y pasar tiempo con familiares y amigos, pero también debemos recordar la importancia de la seguridad vial.
Hay más desplazamientos, más tráfico y más viajes largos, por lo que debemos extremar las precauciones.
Desde mi punto de vista, cuando cogemos el coche debemos hacerlo con responsabilidad y estar muy atentos a todo lo que ocurre en la carretera. No debemos olvidar que detrás de cada vehículo hay personas y familias.
Llegar unos minutos antes nunca debe ser más importante que llegar con vida.