viernes, 12 de julio de 2024

El tiempo pasa: recordar el pasado, pero vivir el presente


Actualizado 2026

Hace muchos años estudiaba en el colegio Virgen de Rocío. Allí terminé la antigua EGB y guardo recuerdos de aquella etapa que forma parte de mi historia personal.

Después estudié Administrativo en Santa María de los Ángeles. Entré con 16 años y, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde entonces.

Ahora tengo 60 años.

Parece que fue ayer cuando era estudiante y compartía aquellos años con mis compañeros y profesores. Tengo buenos recuerdos de Santa María de los Ángeles y de las personas que formaron parte de aquella etapa. Son recuerdos que, a pesar del paso del tiempo, no se olvidan.

El tiempo pasa para todos.

Cuando miramos atrás

A veces resulta inevitable mirar hacia atrás y recordar cómo éramos, qué hacíamos, con quién estábamos o cuáles eran nuestras preocupaciones en aquella época.

También sorprende comprobar cómo han cambiado los lugares que conocimos.

El colegio Virgen de Rocío ya ha desaparecido y aquella etapa de mi vida pertenece al pasado. Los lugares pueden desaparecer, las personas pueden cambiar y nosotros también cambiamos con el paso de los años.

Pero los recuerdos permanecen.

Recordar aquellos años no significa querer volver a ellos. Significa reconocer que fueron importantes y que forman parte de la persona que somos actualmente.

El pasado no podemos cambiarlo

A medida que pasan los años podemos pensar en decisiones que tomamos, oportunidades que tuvimos o cosas que quizá hubiéramos hecho de otra manera.

Pero el pasado no se puede cambiar.

Podemos aprender de él, recordar los buenos momentos y también sacar enseñanzas de las experiencias que no fueron tan buenas. Lo que no podemos hacer es regresar atrás para modificar lo ocurrido.

Por eso creo que no merece la pena vivir permanentemente mirando al pasado.

El pasado ya ha pasado.

Tampoco debemos vivir esperando el futuro

Algo parecido ocurre con el futuro.

Es bueno tener proyectos, objetivos e ilusiones. Todos necesitamos pensar en lo que queremos hacer y en aquello que nos gustaría conseguir.

Pero tampoco deberíamos pasar nuestra vida esperando que llegue un momento determinado para empezar a disfrutar.

A veces pensamos: “Cuando tenga tiempo”, “cuando termine esto”, “cuando consiga aquello”... y podemos acabar olvidando que la vida está sucediendo mientras esperamos.

Por eso creo que debemos aprender a valorar más el presente.

Hay que vivir el momento

Desde mi opinión personal, el paso del tiempo nos debería enseñar precisamente eso: a valorar más lo que tenemos ahora.

No podemos recuperar los años que ya han pasado, pero sí podemos decidir qué hacemos con el tiempo que tenemos por delante.

Podemos disfrutar de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestras aficiones, de una conversación, de un paseo o simplemente de un día tranquilo.

No hace falta que todos los días sean extraordinarios.

Muchas veces son las pequeñas cosas las que terminan convirtiéndose en grandes recuerdos.

Recordar sin quedarse atrapado en el pasado

Tengo buenos recuerdos de mi época de estudiante y siempre recordaré a mis compañeros y profesores de aquellos años. Forman parte de mi vida y me gusta recordar aquella etapa.

Pero no quiero quedarme viviendo en el pasado.

El colegio donde estudié ya no existe, muchas cosas han cambiado y yo también he cambiado. Es la consecuencia natural del paso del tiempo.

Por eso, cuando pienso en aquellos años, prefiero hacerlo con cariño y después volver al presente.

Porque el pasado nos pertenece, pero el presente es el momento que realmente podemos vivir.

El tiempo pasa, señores. Y pasa mucho más rápido de lo que pensamos.

Por eso debemos aprovechar los momentos que tenemos, disfrutar de las personas que nos acompañan y no esperar siempre a que llegue un momento mejor.

Como he comentado muchas veces en este blog, hay que vivir la vida y disfrutar del presente.

El pasado no podemos cambiarlo y el futuro todavía no ha llegado.

Lo que tenemos es hoy. Y hoy también merece la pena vivirlo.

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