Entre la comedia ligera y el reflejo de una época, una película que muestra cómo ha cambiado el cine… y la sociedad
Hay películas que, más allá de su calidad o de si nos gustan más o menos, sirven para entender una época. Ese es el caso de El divorcio que viene, una de esas comedias que forman parte del llamado cine del destape español.
Dirigida por Mariano Ozores y protagonizada por el popular dúo Fernando Esteso y Andrés Pajares, la película nos sitúa en una historia sencilla pero llena de situaciones absurdas, equívocos y ese tipo de humor tan característico de los años 70.
Pero más allá de la risa fácil, también invita —aunque sea de forma indirecta— a reflexionar sobre cómo han cambiado las relaciones, el cine y la forma de entender la comedia.
Una historia simple, pero muy representativa
La trama gira en torno a dos amigos atrapados en matrimonios que no les hacen felices. Como solución, ven en el divorcio una especie de puerta hacia la libertad: una nueva vida, nuevas oportunidades… y, por supuesto, nuevas relaciones.
El planteamiento, desde mi punto de vista, es bastante claro: partir de una situación cotidiana para llevarla al extremo.
Lo que empieza como una idea aparentemente liberadora acaba convirtiéndose en un cúmulo de problemas:
- Enredos legales
- Celos
- Dificultades económicas
- Situaciones ridículas
Y es ahí donde la película encuentra su ritmo.
Porque si algo define este tipo de comedias es precisamente eso: complicar lo sencillo hasta el absurdo.
El estilo Ozores: humor sin complicaciones
Hablar de esta película es hablar también del estilo de Mariano Ozores.
Un cine directo.
Sin demasiadas pretensiones.
Pensado para entretener.
Sus películas no buscaban grandes reflexiones ni profundidad narrativa. Buscaban algo más inmediato: que el espectador pasara un rato agradable.
Y en ese sentido, cumplían su función.
El humor se basa en:
- Situaciones exageradas
- Malentendidos constantes
- Diálogos sencillos
- Y ese toque picante típico de la época
Hoy puede parecer simple o incluso repetitivo, pero en su momento conectaba con el público.
El dúo Esteso-Pajares: una fórmula que funcionó
Uno de los grandes atractivos de la película es, sin duda, la pareja formada por Fernando Esteso y Andrés Pajares.
Durante años, fueron uno de los dúos más populares del cine español.
Su química en pantalla era evidente.
Uno más ingenuo.
Otro más pícaro.
Y entre ambos, generaban situaciones que, aunque previsibles, resultaban efectivas para el tipo de cine que hacían.
Desde mi punto de vista, más que grandes interpretaciones, lo que ofrecían era complicidad con el espectador.
Y eso, en comedia, tiene mucho valor.
El contexto: el cine del destape
Para entender bien esta película, hay que situarla en su contexto.
A mediados de los años 70, España estaba viviendo un cambio importante a nivel social y cultural.
El llamado “cine del destape” surgió en ese momento como una forma de romper con la censura anterior y mostrar una sociedad que empezaba a abrirse.
Esto se traducía en:
- Mayor libertad en los temas
- Presencia de escenas más atrevidas
- Humor con carga sexual
Hoy, visto con perspectiva, puede parecer exagerado o incluso fuera de lugar en algunos momentos.
Pero en su contexto, era parte de un cambio.
Una comedia que hoy se ve de otra manera
Ver hoy una película como “El divorcio que viene” no es lo mismo que verla en su época.
El humor ha cambiado.
La sociedad ha cambiado.
Las relaciones han cambiado.
Y eso se nota.
Lo que antes podía parecer rompedor o atrevido, hoy puede resultar previsible o incluso desfasado.
Desde mi punto de vista, esto no la convierte en una mala película, pero sí en una película muy marcada por su tiempo.
Opinión personal
Después de verla, mi sensación es clara: es una comedia entretenida a ratos, pero que no termina de enganchar del todo.
Tiene momentos que funcionan.
Situaciones que pueden sacar una sonrisa.
Pero en conjunto, no es de las más destacadas del género.
Quizá porque hoy esperamos algo más del cine.
Más ritmo.
Más profundidad.
Más originalidad.
Y este tipo de películas jugaban en otra liga.
Aun así, si te gusta el cine clásico español o eres seguidor del estilo Esteso-Pajares, puede ser una opción interesante para pasar el rato.
Más allá de la película: lo que representa
Más que por su historia, esta película tiene valor como reflejo de una época.
Un momento en el que el cine español buscaba nuevas formas de expresarse.
Un momento en el que el público quería reír… pero también ver cosas que antes no podía.
Y en ese sentido, cumple su papel.
Reflexión final
“El divorcio que viene” no es una película imprescindible, pero sí representativa.
Representa una forma de hacer cine.
Una manera de entender el humor.
Y una etapa concreta de la historia de España.
Desde mi punto de vista, no siempre se trata de valorar una película solo por si nos gusta más o menos.
A veces también es interesante entender qué hay detrás.
Y en este caso, hay bastante más de lo que parece a simple vista.
Porque el cine, al final, no solo entretiene.
También cuenta cómo éramos.
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