Pelé fue Edson Arantes do Nascimento, nacido en Brasil en 1940 y fallecido en 2022. Su historia es una de esas que parecen escritas para una película: un niño que creció en una familia humilde terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas más famosos de todos los tiempos.
Jugó con la selección de Brasil, ganó tres Mundiales —1958, 1962 y 1970—, pasó la mayor parte de su carrera en el Santos y terminó jugando en Estados Unidos con el New York Cosmos.
Pero detrás de todos esos títulos y récords había una historia de esfuerzo, talento y pasión por el fútbol.
1. Edson, el niño que quería jugar al fútbol
Pelé nació el 23 de octubre de 1940 en Três Corações, en el estado brasileño de Minas Gerais. Su nombre completo era Edson Arantes do Nascimento.
Su padre, João Ramos do Nascimento, conocido como Dondinho, también había sido futbolista. Su madre era Celeste Arantes.
Cuando Edson era pequeño, la familia se trasladó a Bauru, en el estado de São Paulo. Allí creció en unas condiciones económicas modestas.
Desde pequeño, el fútbol estuvo muy presente en su vida. Jugaba en la calle y aprovechaba cualquier oportunidad para tener un balón entre los pies. FIFA recuerda que, después de la derrota de Brasil ante Uruguay en el Mundial de 1950, Pelé vio llorar a su padre y le prometió que algún día ganaría un Mundial para él. Ocho años después cumpliría aquella promesa.
2. El descubrimiento de un talento
Uno de los hombres fundamentales en sus primeros años fue Waldemar de Brito, antiguo delantero de la selección brasileña.
De Brito descubrió que aquel joven tenía unas condiciones extraordinarias y en 1956 lo llevó al Santos FC para realizar una prueba.
Pelé tenía solamente 15 años.
El entrenador del Santos, Lula, quedó impresionado y decidió darle la oportunidad con el primer equipo. Pelé debutó aquel mismo año y, además, marcó un gol en su debut, en una victoria por 7-1 frente al Corinthians de Santo André.
Su carrera profesional acababa de comenzar.
3. Santos: el adolescente que empezó a cambiarlo todo
Pelé llegó al Santos siendo prácticamente un adolescente, pero pronto empezó a demostrar que era un futbolista diferente.
Tenía velocidad, habilidad, precisión, capacidad para regatear, un excelente juego aéreo y una enorme facilidad para encontrar espacios.
Pero quizá una de sus mayores cualidades era su capacidad para entender el juego.
No se limitaba a correr detrás del balón. Sabía dónde colocarse, cuándo pasar, cuándo disparar y cómo sorprender a los defensas.
Durante los siguientes años, el Santos se convirtió en uno de los grandes equipos del fútbol mundial y Pelé pasó a ser su principal estrella.
FIFA señala que durante sus 18 años en el club ayudó al Santos a conquistar 25 títulos importantes, incluidas dos Copas Libertadores y dos Copas Intercontinentales.
Y fue entonces cuando comenzó a consolidarse su apodo:
“O Rei” — El Rey.
4. Con 16 años llega a la selección brasileña
En 1957, Pelé debutó con la selección absoluta de Brasil.
Tenía solamente 16 años.
Aquello ya era extraordinario, pero lo que sucedería un año después cambiaría para siempre su vida.
Llegó el Mundial de Suecia 1958.
Pelé tenía 17 años.
5. El Mundial de 1958: nace la leyenda
Brasil tenía un equipo extraordinario, pero Pelé comenzó el torneo en el banquillo.
Después del empate sin goles contra Inglaterra, Pelé y Garrincha entraron en el equipo titular para el siguiente encuentro.
Y el joven brasileño comenzó a escribir una de las páginas más famosas de la historia del fútbol.
En cuartos de final, Brasil se enfrentó a Gales.
Pelé marcó el único gol del partido.
En semifinales llegó Francia.
Pelé marcó tres goles.
Tenía 17 años.
Brasil ganó 5-2 y alcanzó la final.
El último rival era Suecia, la selección anfitriona.
Brasil volvió a ganar por 5-2 y se proclamó campeón del mundo. Pelé marcó dos goles en aquella final.
Con solo 17 años, se había convertido en campeón del mundo.
Además, Pelé sigue siendo el jugador más joven que ha marcado en una final de un Mundial y el más joven que ha levantado el trofeo.
6. El Santos se convierte en una potencia
Después del Mundial, la fama de Pelé creció todavía más.
Durante los años 60, el Santos viajó por numerosos países para disputar partidos y torneos. Los aficionados querían ver en directo al futbolista brasileño que estaba maravillando al mundo.
Pelé se convirtió así en uno de los primeros futbolistas con una auténtica dimensión internacional.
No era simplemente una estrella en Brasil.
Era conocido en todo el mundo.
7. El Mundial de 1962
Brasil llegó al Mundial de Chile de 1962 como campeón defensor.
Pelé comenzó el torneo y marcó un gol en el primer partido, pero sufrió una lesión durante la competición y no pudo volver a jugar.
Aun así, Brasil tenía un equipo extraordinario y consiguió revalidar el título después de derrotar a Checoslovaquia por 3-1 en la final.
Pelé ya tenía dos Mundiales.
8. El difícil Mundial de 1966
El Mundial de Inglaterra de 1966 fue muy diferente.
Brasil quedó eliminado en la fase de grupos y Pelé volvió a sufrir problemas físicos después de recibir numerosas faltas durante el torneo.
Fue una enorme decepción.
Después de aquella experiencia, incluso llegó a plantearse no volver a disputar un Mundial.
Pero todavía quedaba una última gran página por escribir.
9. México 1970: el tercer Mundial
En 1970, Pelé regresó a la Copa del Mundo.
Brasil tenía un equipo extraordinario, con jugadores como Jairzinho, Gérson, Rivellino, Tostão y Carlos Alberto.
Y Pelé estaba en plena madurez futbolística.
Brasil fue avanzando hasta llegar a la final contra Italia.
El resultado fue espectacular:
🇧🇷 Brasil 4-1 Italia
Pelé marcó el primer gol brasileño.
Pero también protagonizó otras acciones memorables y dio el famoso pase a Carlos Alberto, que terminó marcando el cuarto gol.
Brasil se proclamó campeón del mundo por tercera vez.
Y Pelé consiguió algo que ningún otro futbolista había logrado:
Ganó tres Mundiales.
Los consiguió en 1958, 1962 y 1970, y FIFA sigue reconociéndolo como el único futbolista que ha ganado tres Copas del Mundo.
Tenía 29 años.
10. Más allá de los goles
Cuando se habla de Pelé, muchas veces se habla de sus goles.
Las cifras varían dependiendo de qué partidos se contabilicen, especialmente porque se incluyen o excluyen encuentros amistosos y otros partidos no oficiales. Por eso, más que quedarse únicamente con una cifra concreta, lo importante es entender la enorme producción goleadora que tuvo durante su carrera.
Pero su legado no se explica solamente con números.
Pelé combinaba técnica, velocidad, potencia, inteligencia y creatividad.
Podía marcar con los pies y con la cabeza, asistir a sus compañeros y crear jugadas que parecían imposibles.
Y, sobre todo, consiguió convertirse en un símbolo mundial del fútbol.
11. El último capítulo: el New York Cosmos
En 1974, después de una larguísima etapa en el Santos, Pelé decidió poner punto final a su carrera en Brasil.
Pero todavía no había terminado.
En 1975 fichó por el New York Cosmos, de Estados Unidos.
Su llegada ayudó a aumentar la popularidad del fútbol en el país y convirtió al Cosmos en uno de los grandes atractivos deportivos de aquella época.
Finalmente, Pelé se retiró en 1977, con 36 años.
Había jugado durante más de dos décadas al máximo nivel.
12. El legado de O Rei
Si miramos su trayectoria completa, el recorrido resulta impresionante:
niño de una familia humilde → fútbol en las calles de Bauru → Santos con 15 años → selección con 16 → campeón del mundo con 17 → dos veces campeón antes de cumplir 22 → tercer Mundial a los 29 → leyenda mundial del fútbol.
Pelé falleció el 29 de diciembre de 2022, a los 82 años.
Pero su nombre continúa formando parte de la historia del fútbol.
Su carrera pertenece a una época diferente, mucho antes de las redes sociales y de la enorme exposición mediática que tienen actualmente los futbolistas.
Y precisamente por eso resulta todavía más llamativo que su imagen y su nombre llegaran a ser conocidos prácticamente en todo el mundo.
Pelé no fue solamente un gran goleador.
Fue uno de los futbolistas que ayudaron a convertir el fútbol en un fenómeno verdaderamente global.
Y por eso su apodo continúa siendo perfectamente reconocible:
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