martes, 29 de marzo de 2022

Natxo Gonzalez debe ser cesado

 Málaga CF | Presentación de Natxo González como nuevo entrenador del Málaga  | Diario Sur

 El entrenador Natxo Gonzalez , que entrena al Málaqa C.F. debe ser cesado ya, no se puede esperar al viernes, este señor no esta capacitado para seguir entrenando a este club.

No se vez la capacidad de llevear el grupo de los jugadores , estos van por su cuenta sin orden.

El director deportivo debe busar a un entrenador que sea capaz de recuperar al equipo y salvar la cartegoria.

sábado, 26 de marzo de 2022

Lluvia de barro

 El cielo se tiñe de naranja en Málaga por la alta concentración de polvo  sahariano

Parece que ha parado de llover, hemos estado con lluvia varios dias, y varios con lluvia de barro, los coches, acera, las paredes de los edificios llenas de barro.

Los emvalses estan llenos y podremos tener agua por lo menos 6 meses, en Málaga, asi ha empezado la primavera en la Costa de Sol, vamos a ver si llueve más estos días o va a parar, ahora toca limpliar el barro que ha caido.

domingo, 20 de marzo de 2022

Vivimos demasiado deprisa y hemos olvidado lo importante: vivir

 



 A veces miro cómo funciona el mundo y tengo la sensación de que nos hemos olvidado de algo muy importante: vivir.

Vivimos rodeados de guerras, conflictos, discusiones y enfrentamientos. Parece que constantemente tenemos que estar luchando por algo o demostrando algo ante los demás. Y mientras tanto, pasan los días, los meses y los años sin que nos paremos a pensar si realmente estamos disfrutando de nuestra vida.

Las personas quieren vivir tranquilas, pero muchas veces parece que la sociedad no nos deja hacerlo.

Una sociedad demasiado competitiva

La competencia está presente prácticamente en todos los ámbitos. En los estudios, en el trabajo, en las relaciones sociales e incluso en algunas situaciones de nuestra vida cotidiana.

Parece que siempre tenemos que ser mejores que otra persona.

Hay quienes necesitan demostrar continuamente que saben más, que tienen más, que trabajan más o que han conseguido más cosas. Algunas personas incluso llegan a comportarse como si fueran superiores a los demás.

Pero ¿realmente necesitamos vivir así?

Creo que no.

Que otra persona tenga éxito no significa que nosotros hayamos fracasado. Que alguien consiga algo antes que nosotros no significa que tengamos que competir con él. Cada persona tiene su propio camino y sus propias circunstancias.

¿Cuándo vamos a disfrutar de la vida?

Tenemos una vida limitada y, sin embargo, muchas veces actuamos como si tuviéramos todo el tiempo del mundo.

Nos preocupamos constantemente por lo que vendrá mañana, por lo que piensan los demás o por conseguir aquello que todavía no tenemos. Y mientras estamos pendientes del futuro, dejamos de disfrutar del presente.

No estoy diciendo que no debamos trabajar, estudiar o esforzarnos por conseguir nuestros objetivos. Por supuesto que debemos hacerlo.

Pero también necesitamos descansar.

Necesitamos pasar tiempo con las personas que queremos, salir a pasear, escuchar música, leer, viajar, practicar nuestras aficiones o simplemente sentarnos un rato sin tener que hacer nada.

La vida no puede convertirse únicamente en una lista de obligaciones.

Vivimos con demasiado estrés

Muchas personas viven permanentemente preocupadas. El trabajo, los estudios, las responsabilidades, los problemas económicos y las relaciones con otras personas pueden generar una gran cantidad de estrés.

Además, vivimos en una época en la que todo parece tener que hacerse rápidamente.

Queremos respuestas inmediatas, resultados inmediatos y soluciones inmediatas. Nos cuesta esperar y nos cuesta aceptar que algunas cosas necesitan tiempo.

Quizá deberíamos aprender a hacer algunas cosas con más calma.

No todo tiene que ser urgente. No todas las discusiones necesitan nuestra atención. No todos los problemas tienen que resolverse inmediatamente.

A veces parar también es necesario.

Ser buena persona no debería significar dejar que se aprovechen de ti

Hay otra cuestión que también me preocupa: muchas veces las personas buenas terminan siendo quienes más sufren porque otros se aprovechan de ellas.

Una persona que intenta evitar conflictos puede terminar cediendo constantemente. Alguien que confía en los demás puede encontrarse con personas que abusan de esa confianza.

Y esto puede llevarnos a pensar que ser bueno no sirve para nada.

Pero no creo que esa sea la solución.

Ser buena persona no significa permitir que cualquiera nos falte al respeto o se aproveche de nosotros. También tenemos derecho a poner límites, a decir que no y a alejarnos de aquellas situaciones o personas que nos hacen daño.

Podemos ser amables sin ser ingenuos.

Podemos ayudar a los demás sin olvidarnos de nosotros mismos.

No necesitamos vivir enfrentados

Creo que muchas personas simplemente quieren una vida tranquila.

Quieren trabajar, estudiar, estar con su familia y sus amigos, disfrutar de sus aficiones y tener la oportunidad de vivir sin conflictos constantes.

Sin embargo, parece que a veces hemos convertido cualquier diferencia de opinión en una batalla.

No podemos estar de acuerdo en todo, y eso es completamente normal. Las diferencias forman parte de la convivencia.

El problema aparece cuando dejamos de respetarnos por pensar diferente.

Quizá aprender a escuchar, dialogar y aceptar que los demás pueden tener una opinión distinta haría que nuestra convivencia fuera mucho más sencilla.

Aprovechar lo que tenemos

No sabemos cuánto tiempo vamos a tener para hacer todo aquello que queremos hacer. Por eso creo que deberíamos valorar más las cosas que ya tenemos.

La salud, la familia, los amigos, un hogar, un trabajo, los pequeños momentos de tranquilidad... Muchas veces solo apreciamos estas cosas cuando las perdemos.

No necesitamos tener una vida perfecta para disfrutarla.

A veces basta con aprender a valorar los momentos sencillos.

Conclusión

El mundo tiene problemas que no podemos solucionar individualmente, pero sí podemos decidir cómo queremos vivir nuestra propia vida.

No podemos acabar con todos los conflictos, ni conseguir que todas las personas se comporten correctamente. Pero podemos intentar no añadir más enfrentamientos a nuestro alrededor.

Podemos elegir vivir con más calma, disfrutar de nuestro tiempo, cuidar nuestras relaciones y tratar a los demás con respeto.

Y también podemos aprender a protegernos para que nadie confunda nuestra bondad con debilidad.

La vida no debería ser una competición permanente para demostrar quién es mejor.

Estamos aquí para vivir, no solamente para luchar.

Quizá deberíamos parar un momento, respirar y preguntarnos si estamos aprovechando realmente nuestra existencia.

Porque al final, entre tantas prisas, preocupaciones y enfrentamientos, podemos olvidarnos precisamente de aquello que más importa: vivir.

sábado, 26 de febrero de 2022

Ucrania en guerra

 

  


 Si no fuera poco el virus, ahora, Rusia esta en guerra con Ucrania, ya hay muertos, entre militares  y civiles, asi esta el mundo.

España en medio, por permanecer en la OTAN, hay manifestaciones en contra de presidente de Rusia, no se sabe cuanto va acaba esta guerra.

Tampoco se sabe si España va manda militares a Ucrania.                

domingo, 20 de febrero de 2022

COVID-19 y resfriado: dos enfermedades que pueden parecerse, pero no son lo mismo

 



Actualizado septiembre 2026


Han pasado ya varios años desde que la pandemia de COVID-19 cambió completamente nuestra vida cotidiana. Durante mucho tiempo, las mascarillas, las restricciones, las pruebas y las noticias sobre el coronavirus formaron parte de nuestro día a día.

En aquellos años parecía que todo giraba alrededor del COVID. Un simple dolor de garganta, unos mocos o una tos podían generar dudas y preocupación. ¿Era un resfriado de los de toda la vida o se trataba de coronavirus?

Con el paso del tiempo, la situación ha cambiado y el COVID-19 ocupa mucho menos espacio en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, el virus no ha desaparecido y continúa circulando. Además, seguimos encontrándonos con un problema bastante habitual: sus síntomas pueden parecerse mucho a los de un resfriado común.

Cuando los síntomas se parecen

El resfriado común y el COVID-19 pueden producir síntomas respiratorios similares. Entre ellos pueden encontrarse la congestión nasal, los mocos, los estornudos, el dolor de garganta, la tos y el cansancio.

También pueden aparecer otros síntomas, como fiebre o dolores musculares, especialmente en las infecciones por COVID-19, aunque cada persona puede experimentar la enfermedad de una manera diferente.

Por eso, simplemente observar los síntomas no siempre permite saber qué infección tenemos.

Durante los primeros meses de la pandemia, la pérdida del olfato y del gusto fue una característica bastante conocida del COVID-19. Sin embargo, con las variantes que han circulado posteriormente, este síntoma se ha vuelto menos frecuente, por lo que tampoco sirve por sí solo para identificar la infección.

COVID-19 y resfriado no son exactamente lo mismo

Aunque puedan parecerse, estamos hablando de infecciones causadas por virus diferentes.

El resfriado común puede estar provocado por distintos virus respiratorios y suele producir síntomas relativamente leves, como mocos, congestión nasal, estornudos, dolor de garganta y tos.

El COVID-19 está causado por el virus SARS-CoV-2 y también puede provocar síntomas leves, pero algunas personas pueden desarrollar una enfermedad más importante.

Por eso no debemos pensar que porque una persona tenga síntomas parecidos a un resfriado necesariamente tiene un resfriado.

¿Podemos saberlo solo por los síntomas?

La respuesta es no.

Una persona puede tener tos y mocos y estar pasando un resfriado. Otra persona puede presentar síntomas muy parecidos y tener COVID-19.

Esta semejanza explica por qué, cuando existe un motivo para saberlo, una prueba específica puede resultar útil.

Los test de COVID-19 pueden ayudar a detectar una infección, aunque un resultado negativo no siempre descarta la infección, especialmente si se realiza demasiado pronto. Ante síntomas importantes, empeoramiento o dudas sobre qué hacer, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Una pandemia que cambió nuestra forma de vivir

Es difícil hablar del COVID-19 sin recordar los primeros meses de la pandemia.

El 14 de marzo de 2020 comenzó en España el periodo del estado de alarma que llevó a unas restricciones de movilidad extraordinarias. Para millones de personas, aquella época significó quedarse en casa, limitar los contactos y cambiar completamente la manera de estudiar, trabajar y relacionarse.

Con el paso de los años, muchas de aquellas medidas desaparecieron y la vida cotidiana fue recuperando la normalidad.

También cambió nuestra manera de hablar del virus. Hubo un momento en el que prácticamente todas las conversaciones estaban relacionadas con el COVID. Hoy se habla mucho menos de él, aunque siga formando parte de las infecciones respiratorias que circulan.

No todo es COVID

Durante los años de pandemia, cualquier síntoma respiratorio podía generar preocupación. Pero no debemos olvidar que existen muchos otros virus respiratorios.

Un catarro, una gripe y el COVID-19 pueden compartir algunos síntomas, y por eso no es conveniente sacar conclusiones únicamente por cómo nos sentimos.

Esto también nos recuerda algo importante: no todo dolor de garganta, tos o congestión significa que tengamos COVID-19.

Al mismo tiempo, tampoco debemos descartar el coronavirus simplemente porque los síntomas parezcan los de un resfriado.

La importancia de cuidarnos

Aunque la situación actual sea muy diferente de la que vivimos durante los momentos más difíciles de la pandemia, continúa siendo importante cuidar nuestra salud cuando tenemos una infección respiratoria.

Descansar, beber suficiente líquido y evitar el contacto cercano con otras personas cuando estamos enfermos puede ayudar a reducir la transmisión de infecciones.

También debemos prestar atención a cómo evolucionan los síntomas y pedir orientación sanitaria si la situación nos preocupa o empeora.

Conclusión

El COVID-19 ha formado parte de nuestras vidas durante varios años y probablemente muchas personas todavía recuerdan perfectamente aquella etapa en la que las mascarillas, las restricciones y las pruebas se convirtieron en algo cotidiano.

Hoy la situación es diferente y hablamos mucho menos del coronavirus, pero sigue siendo una infección respiratoria que puede presentar síntomas similares a los de otras enfermedades.

Por eso, cuando aparecen mocos, tos, dolor de garganta o cansancio, no siempre es posible saber qué tenemos simplemente por los síntomas.

COVID y resfriado pueden parecerse mucho, pero no son lo mismo.

La mejor opción es informarse, actuar con sentido común y, cuando sea necesario conocer la causa de los síntomas, recurrir a una prueba o consultar con un profesional sanitario.

Después de todo lo que vivimos durante la pandemia, quizá una de las principales lecciones que podemos conservar sea precisamente esta: cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean sigue siendo importante, incluso cuando una enfermedad deja de ocupar las portadas de los medios.