domingo, 20 de febrero de 2022

COVID-19 y resfriado: dos enfermedades que pueden parecerse, pero no son lo mismo

 



Actualizado septiembre 2026


Han pasado ya varios años desde que la pandemia de COVID-19 cambió completamente nuestra vida cotidiana. Durante mucho tiempo, las mascarillas, las restricciones, las pruebas y las noticias sobre el coronavirus formaron parte de nuestro día a día.

En aquellos años parecía que todo giraba alrededor del COVID. Un simple dolor de garganta, unos mocos o una tos podían generar dudas y preocupación. ¿Era un resfriado de los de toda la vida o se trataba de coronavirus?

Con el paso del tiempo, la situación ha cambiado y el COVID-19 ocupa mucho menos espacio en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, el virus no ha desaparecido y continúa circulando. Además, seguimos encontrándonos con un problema bastante habitual: sus síntomas pueden parecerse mucho a los de un resfriado común.

Cuando los síntomas se parecen

El resfriado común y el COVID-19 pueden producir síntomas respiratorios similares. Entre ellos pueden encontrarse la congestión nasal, los mocos, los estornudos, el dolor de garganta, la tos y el cansancio.

También pueden aparecer otros síntomas, como fiebre o dolores musculares, especialmente en las infecciones por COVID-19, aunque cada persona puede experimentar la enfermedad de una manera diferente.

Por eso, simplemente observar los síntomas no siempre permite saber qué infección tenemos.

Durante los primeros meses de la pandemia, la pérdida del olfato y del gusto fue una característica bastante conocida del COVID-19. Sin embargo, con las variantes que han circulado posteriormente, este síntoma se ha vuelto menos frecuente, por lo que tampoco sirve por sí solo para identificar la infección.

COVID-19 y resfriado no son exactamente lo mismo

Aunque puedan parecerse, estamos hablando de infecciones causadas por virus diferentes.

El resfriado común puede estar provocado por distintos virus respiratorios y suele producir síntomas relativamente leves, como mocos, congestión nasal, estornudos, dolor de garganta y tos.

El COVID-19 está causado por el virus SARS-CoV-2 y también puede provocar síntomas leves, pero algunas personas pueden desarrollar una enfermedad más importante.

Por eso no debemos pensar que porque una persona tenga síntomas parecidos a un resfriado necesariamente tiene un resfriado.

¿Podemos saberlo solo por los síntomas?

La respuesta es no.

Una persona puede tener tos y mocos y estar pasando un resfriado. Otra persona puede presentar síntomas muy parecidos y tener COVID-19.

Esta semejanza explica por qué, cuando existe un motivo para saberlo, una prueba específica puede resultar útil.

Los test de COVID-19 pueden ayudar a detectar una infección, aunque un resultado negativo no siempre descarta la infección, especialmente si se realiza demasiado pronto. Ante síntomas importantes, empeoramiento o dudas sobre qué hacer, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Una pandemia que cambió nuestra forma de vivir

Es difícil hablar del COVID-19 sin recordar los primeros meses de la pandemia.

El 14 de marzo de 2020 comenzó en España el periodo del estado de alarma que llevó a unas restricciones de movilidad extraordinarias. Para millones de personas, aquella época significó quedarse en casa, limitar los contactos y cambiar completamente la manera de estudiar, trabajar y relacionarse.

Con el paso de los años, muchas de aquellas medidas desaparecieron y la vida cotidiana fue recuperando la normalidad.

También cambió nuestra manera de hablar del virus. Hubo un momento en el que prácticamente todas las conversaciones estaban relacionadas con el COVID. Hoy se habla mucho menos de él, aunque siga formando parte de las infecciones respiratorias que circulan.

No todo es COVID

Durante los años de pandemia, cualquier síntoma respiratorio podía generar preocupación. Pero no debemos olvidar que existen muchos otros virus respiratorios.

Un catarro, una gripe y el COVID-19 pueden compartir algunos síntomas, y por eso no es conveniente sacar conclusiones únicamente por cómo nos sentimos.

Esto también nos recuerda algo importante: no todo dolor de garganta, tos o congestión significa que tengamos COVID-19.

Al mismo tiempo, tampoco debemos descartar el coronavirus simplemente porque los síntomas parezcan los de un resfriado.

La importancia de cuidarnos

Aunque la situación actual sea muy diferente de la que vivimos durante los momentos más difíciles de la pandemia, continúa siendo importante cuidar nuestra salud cuando tenemos una infección respiratoria.

Descansar, beber suficiente líquido y evitar el contacto cercano con otras personas cuando estamos enfermos puede ayudar a reducir la transmisión de infecciones.

También debemos prestar atención a cómo evolucionan los síntomas y pedir orientación sanitaria si la situación nos preocupa o empeora.

Conclusión

El COVID-19 ha formado parte de nuestras vidas durante varios años y probablemente muchas personas todavía recuerdan perfectamente aquella etapa en la que las mascarillas, las restricciones y las pruebas se convirtieron en algo cotidiano.

Hoy la situación es diferente y hablamos mucho menos del coronavirus, pero sigue siendo una infección respiratoria que puede presentar síntomas similares a los de otras enfermedades.

Por eso, cuando aparecen mocos, tos, dolor de garganta o cansancio, no siempre es posible saber qué tenemos simplemente por los síntomas.

COVID y resfriado pueden parecerse mucho, pero no son lo mismo.

La mejor opción es informarse, actuar con sentido común y, cuando sea necesario conocer la causa de los síntomas, recurrir a una prueba o consultar con un profesional sanitario.

Después de todo lo que vivimos durante la pandemia, quizá una de las principales lecciones que podemos conservar sea precisamente esta: cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean sigue siendo importante, incluso cuando una enfermedad deja de ocupar las portadas de los medios.

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