Hay situaciones que resultan muy difíciles de comprender. Ver a un niño luchar durante meses o incluso años contra un cáncer es una de ellas. Cuando, además, esa lucha termina con la pérdida de su vida siendo todavía un niño, es inevitable sentir tristeza e impotencia.
Los niños deberían poder disfrutar de su infancia, jugar, aprender, ir al colegio y crecer rodeados de su familia y sus amigos. Por eso, cuando una enfermedad tan grave aparece a edades tan tempranas, muchas personas sienten que la vida puede ser profundamente injusta.
Cada historia es diferente. Algunos niños consiguen superar la enfermedad y continúan con sus vidas gracias a los avances de la medicina. Otros, por desgracia, no tienen el mismo desenlace. Detrás de cada caso hay una familia que lucha cada día con esperanza, miedo y una enorme fortaleza.
¿Qué es el cáncer infantil?
El cáncer infantil es el conjunto de cánceres que aparecen en niños y adolescentes. Aunque es una enfermedad poco frecuente, constituye una de las principales causas de muerte por enfermedad en la infancia. Cada año se diagnostican alrededor de 400.000 casos en menores de 20 años en todo el mundo.
Tipos más frecuentes
Los cánceres infantiles son diferentes de los que suelen aparecer en los adultos. Los más comunes son:
- Leucemia (el tipo más frecuente).
- Tumores cerebrales y del sistema nervioso central.
- Linfomas.
- Neuroblastoma.
- Tumor de Wilms (cáncer de riñón).
- Retinoblastoma (cáncer de la retina).
- Tumores óseos, como el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing.
Síntomas de alerta
Los síntomas dependen del tipo de cáncer, aunque algunos signos que deben ser valorados por un profesional sanitario son:
- Fiebre persistente sin causa aparente.
- Cansancio extremo.
- Pérdida de peso inexplicable.
- Dolor de huesos o articulaciones.
- Aparición de bultos o ganglios que no desaparecen.
- Dolores de cabeza intensos o persistentes, especialmente si se acompañan de vómitos.
- Hematomas o sangrados frecuentes.
- Palidez marcada.
¿Por qué aparece el cáncer infantil?
En la mayoría de los casos no se conoce una causa concreta. A diferencia del cáncer en adultos, normalmente no está relacionado con hábitos de vida como fumar, consumir alcohol, una mala alimentación o la exposición prolongada al sol.
Entre las causas conocidas se encuentran:
- Mutaciones genéticas espontáneas, que son cambios en el ADN que ocurren de forma aleatoria mientras las células crecen y se dividen.
- Factores hereditarios, presentes en aproximadamente un 10 % de los casos.
- Alteraciones durante el desarrollo del embarazo, que aparecen de forma espontánea y no significan que la madre haya hecho algo mal.
- Exposición a radiación u otros factores ambientales, una causa poco frecuente en la infancia.
¿Se puede prevenir?
En la mayoría de los casos, no. Como suele producirse por cambios genéticos que aparecen de forma espontánea, actualmente no existen medidas eficaces para prevenir la mayoría de los cánceres infantiles.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de cáncer y puede incluir:
- Quimioterapia.
- Cirugía.
- Radioterapia.
- Inmunoterapia.
- Trasplante de médula ósea en determinados casos.
Además del tratamiento médico, muchos niños reciben apoyo psicológico, educativo y nutricional tanto ellos como sus familias.
Supervivencia
Gracias a los importantes avances en el diagnóstico y los tratamientos, más del 80 % de los niños con cáncer consiguen curarse en los países que disponen de atención sanitaria especializada. Sin embargo, esta cifra sigue siendo menor en aquellos lugares donde el acceso a los tratamientos es más limitado.
Reflexión personal
Cada vez que conocemos la historia de un niño con cáncer resulta imposible no pensar en todo lo que todavía le quedaba por vivir.
Aunque la medicina ha avanzado enormemente y cada vez más niños superan la enfermedad, todavía hay familias que tienen que enfrentarse a una realidad muy dura. Por eso es tan importante seguir apoyando la investigación, mejorar los tratamientos y ofrecer el acompañamiento necesario tanto a los pacientes como a sus seres queridos.
Ningún niño debería perder la oportunidad de crecer, jugar, estudiar, hacer amigos y cumplir sus sueños. Ojalá llegue el día en que el cáncer infantil sea una enfermedad completamente curable y ninguna familia tenga que pasar por una situación tan difícil.
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