domingo, 11 de febrero de 2024

Detenida una mujer en Málaga por vender alimentos caducados

 


En Málaga ha sido detenida una mujer acusada de vender alimentos caducados y de preparar comida en un local que, presuntamente, no reunía las condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. Según la investigación, también se encontraron animales congelados durante la inspección.

La seguridad alimentaria es fundamental para proteger la salud de los consumidores. Vender alimentos en mal estado o que han superado su fecha de caducidad puede suponer un riesgo importante, especialmente si contienen bacterias u otros microorganismos perjudiciales.

¿Qué diferencia hay entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente?

Es importante no confundir ambos conceptos:

  • Fecha de caducidad: aparece en alimentos muy perecederos, como carne fresca, pescado, leche fresca o comidas preparadas. Una vez superada esa fecha, no se recomienda consumirlos, ya que pueden dejar de ser seguros aunque tengan buen aspecto.
  • Fecha de consumo preferente: indica hasta cuándo el alimento mantiene su mejor calidad (sabor, textura o aroma). Si se ha conservado correctamente, en muchos casos puede seguir siendo seguro consumirlo después de esa fecha, aunque haya perdido algunas de sus cualidades.

Alimentos que no deben consumirse tras su fecha de caducidad

Entre ellos se encuentran:

  • Carne y pollo frescos.
  • Pescado y marisco frescos.
  • Leche fresca pasteurizada.
  • Platos preparados refrigerados.

En cambio, alimentos como el arroz, la pasta, las galletas, las legumbres secas o las conservas suelen llevar fecha de consumo preferente y, si el envase está en buen estado y se han conservado correctamente, pueden seguir siendo aptos durante un tiempo.

¿Cuándo debemos tirar un alimento?

Aunque la fecha sea correcta, es recomendable no consumir un alimento si presenta:

  • Mal olor.
  • Moho.
  • Cambios de color.
  • Envases hinchados o deteriorados.
  • Cualquier otro signo de descomposición.

En caso de duda, lo más seguro es no consumirlo.

Reflexión final

La seguridad alimentaria es responsabilidad tanto de las empresas como de las administraciones públicas. Cumplir las normas de higiene y conservar correctamente los alimentos es fundamental para proteger la salud de todos los consumidores.

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