miércoles, 18 de octubre de 2023

Cerro del Águila, en Mijas Costa: calles oscuras y falta de mantenimiento que preocupan a los vecinos

 


Vivir en una urbanización significa disfrutar de sus calles, pasear, salir a caminar y poder realizar las actividades cotidianas con tranquilidad. Sin embargo, cuando llega la noche y la iluminación de las calles es insuficiente, algo tan sencillo como salir a pasear puede convertirse en una situación incómoda e incluso peligrosa.

Esto es lo que ocurre, según mi experiencia, en Cerro del Águila, en Mijas Costa, donde hay calles en las que la iluminación nocturna deja mucho que desear. Hay farolas que no se encienden y zonas que quedan tan oscuras que resulta difícil ver correctamente por dónde se camina.

Caminar de noche no debería ser un riesgo

Cuando uno sale por la noche a pasear por las calles de Cerro del Águila, tiene que ir pendiente del suelo para evitar tropezar con algún obstáculo. No se trata solamente de una cuestión de comodidad, sino también de seguridad.

Una calle bien iluminada permite distinguir los desniveles, las irregularidades del pavimento y cualquier objeto que pueda encontrarse en el camino. Por el contrario, cuando la oscuridad dificulta la visibilidad, aumenta el riesgo de sufrir una caída, especialmente para las personas mayores o para quienes tienen dificultades de movilidad o de visión.

Esta situación también afecta a quienes salen a pasear con sus perros. Hay que caminar con los ojos muy abiertos para intentar ver por dónde se pisa y evitar tropezar. Un paseo que debería servir para relajarse y disfrutar del aire libre termina convirtiéndose en una actividad en la que hay que estar constantemente alerta.

Además, la falta de iluminación puede generar inseguridad entre los vecinos, que tienen derecho a desplazarse por su urbanización sin tener que preocuparse continuamente por lo que no pueden ver.

¿Por qué hay farolas que no funcionan?

Una de las cuestiones que más llama la atención es que haya farolas instaladas que no se enciendan. Si una calle entera se queda sin iluminación, es razonable preguntarse cuándo se va a solucionar el problema y quién se encarga de revisar estas instalaciones.

No es normal que los vecinos tengan que acostumbrarse a caminar por calles oscuras cuando existen farolas que deberían proporcionar luz.

Los ciudadanos pagamos impuestos y esperamos que los servicios públicos funcionen correctamente. El mantenimiento del alumbrado, la reparación de las averías y la conservación de las calles forman parte de las responsabilidades que deben atender las administraciones competentes.

No se trata de pedir lujos ni grandes inversiones, sino de reclamar algo tan básico como una iluminación adecuada para poder caminar con seguridad.

El cambio de hora agrava el problema

La situación resulta todavía más incómoda con la llegada del otoño y el cambio al horario de invierno. Ahora anochece mucho antes y, cuando llega la tarde, ya es necesario encender las farolas para poder caminar con una visibilidad adecuada.

Si el alumbrado funciona correctamente, este cambio no debería representar un problema importante. Sin embargo, cuando hay calles con poca luz o farolas que permanecen apagadas, la oscuridad se convierte en una dificultad añadida para quienes salen a pasear, regresan del trabajo o realizan cualquier otra actividad cotidiana.

Los vecinos no deberían tener que modificar sus rutinas por la falta de iluminación en las calles de su propia urbanización.

También hacen falta más papeleras

Otro aspecto que merece atención es la escasez de papeleras. Quienes pasean con sus perros necesitan disponer de suficientes puntos donde depositar las bolsas después de recoger los excrementos.

La limpieza de una urbanización es una responsabilidad compartida. Los vecinos deben comportarse cívicamente, pero también es importante que existan los medios necesarios para facilitar ese comportamiento.

Instalar más papeleras en lugares estratégicos ayudaría a mantener las calles limpias y haría más cómodos los paseos diarios.

Una petición razonable para mejorar Cerro del Águila

La solución pasa por revisar las farolas que no funcionan, reparar las averías y comprobar si la iluminación existente es suficiente en las distintas calles de Cerro del Águila. También sería conveniente estudiar la instalación de más papeleras en las zonas donde resulten necesarias.

Los vecinos merecen vivir en una urbanización cuidada, limpia y segura. No deberían tener que caminar a oscuras ni estar pendientes a cada paso de no tropezar con algo que no consiguen distinguir.

Por eso, sería conveniente que el Ayuntamiento de Mijas o el servicio responsable del alumbrado y del mantenimiento atendiera estas necesidades y comprobara sobre el terreno cuál es la situación.

Tener las calles iluminadas no es un lujo, sino una necesidad. La seguridad, la limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos influyen directamente en la calidad de vida de quienes viven en una urbanización.

Cerro del Águila también merece calles bien iluminadas y papeleras suficientes. Los vecinos pagan sus impuestos y tienen derecho a reclamar que los servicios básicos funcionen como corresponde.

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