lunes, 3 de julio de 2023

El espeto de sardinas: de comida humilde a símbolo de Málaga


Actualizado 2026

Cuando pensamos en Málaga es fácil que nos vengan a la cabeza sus playas, el buen tiempo, la calle Larios, la biznaga o el pescaíto frito. Pero hay una imagen que representa como pocas la relación de Málaga con el mar: una barca llena de arena, unas cañas clavadas alrededor de unas brasas y unas sardinas asándose lentamente.

Hablamos, por supuesto, del espeto de sardinas.

Hoy es uno de los grandes símbolos gastronómicos de Málaga y de la Costa del Sol, pero sus orígenes están muy lejos de la alta cocina. El espeto nació ligado a la vida de la gente del mar y a una forma sencilla de aprovechar un pescado abundante y económico como la sardina. Turismo de España sitúa esta tradición en el siglo XIX y describe el espeto como sardinas ensartadas en cañas y cocinadas sobre brasas en la playa.

Una tradición nacida junto al mar

Durante el siglo XIX, las zonas costeras de Málaga estaban muy vinculadas a la pesca. En barrios como El Palo, con una importante tradición marinera, las sardinas formaban parte de la alimentación cotidiana de muchas familias.

La sencillez era precisamente una de las características del espeto: pescado fresco, una caña, fuego y poco más.

Una publicación del Ayuntamiento de Málaga explica que las sardinas eran un alimento especialmente asociado a las clases humildes y a las personas que trabajaban en el mar. Con el tiempo, aquella manera sencilla de cocinar el pescado terminó convirtiéndose en una auténtica tradición gastronómica.

Y esa transformación es probablemente una de las partes más interesantes de su historia: algo que nació como una comida sencilla terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de Málaga.

La historia de Alfonso XII y el famoso “con los deos”

Una de las historias más conocidas relacionadas con el espeto tiene como protagonista al rey Alfonso XII.

En 1885, el monarca visitó Málaga después del terremoto que había afectado a la provincia. Según la tradición recogida en una publicación municipal, durante aquella visita acudió al merendero La Gran Parada, situado en El Palo y abierto por Miguel Martínez Soler en 1882.

La historia cuenta que Miguel Martínez ofreció al rey unas sardinas espetadas. Alfonso XII comenzó a comerlas utilizando cuchillo y tenedor, hasta que el propietario del establecimiento le habría dicho:

«Maestá, asín no, con los deos».

Es decir: “Majestad, así no, con los dedos”.


La anécdota se ha transmitido durante generaciones y forma parte de la memoria popular relacionada con el nacimiento y la popularización del espeto. Eso sí, conviene presentarla como lo que es: una historia tradicional muy difundida, ya que no todos sus detalles tienen el mismo nivel de documentación histórica. La propia publicación municipal la presenta dentro de este relato tradicional.

¿Por qué se utiliza una barca llena de arena?

Otra de las imágenes más características del espeto malagueño es la utilización de pequeñas barcas de madera llenas de arena.

Las sardinas se ensartan en cañas y se colocan inclinadas junto a las brasas para que se cocinen con el calor del fuego. Turismo de España sigue describiendo precisamente esta forma de preparación como una de las señas de identidad gastronómicas de Málaga.

La imagen de la barca, las cañas, el humo y el mar detrás se ha convertido prácticamente en una postal de la Costa del Sol.

Por eso, cuando paseamos por zonas como El Palo o Pedregalejo y encontramos un chiringuito preparando espetos, no estamos simplemente ante un plato de pescado. Estamos viendo una tradición que mantiene viva la relación histórica de Málaga con el mar. Turismo de España continúa señalando los espetos de sardinas como una de las experiencias gastronómicas características de la ciudad.

De comida humilde a símbolo de Málaga

La historia del espeto es, en realidad, una historia de cómo una costumbre cotidiana puede convertirse en patrimonio cultural.

Lo que comenzó como una manera sencilla de cocinar las sardinas terminó pasando de generación en generación hasta convertirse en una de las imágenes más reconocibles de Málaga.

Y hasta su propio nombre tiene sentido: espetar significa ensartar algo en una vara o pincho. Por eso hablamos de sardinas “espetadas”.

Hoy podemos encontrar espetos en numerosos establecimientos de la Costa del Sol, pero detrás de cada caña de sardinas hay mucho más que gastronomía. Hay mar, pesca, barrios marineros, tradición y una parte importante de la historia popular malagueña.

Porque si hay algo que demuestra el espeto es que no hace falta un plato sofisticado para convertirse en símbolo de una tierra.

A veces basta con unas sardinas, unas brasas, una caña y el mar al lado. 

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