miércoles, 3 de agosto de 2022

Guardarse los sentimientos: ¿es bueno o malo?

 



Hay personas que se guardan todo para sí mismas. No cuentan cómo se sienten, no expresan cuando están tristes y prefieren mantener sus problemas en silencio.

Pero ¿es bueno guardarse siempre lo que sentimos?

En mi opinión, no es recomendable guardar todo dentro durante mucho tiempo. Todos podemos necesitar momentos de intimidad y no tenemos que contar absolutamente todo lo que nos ocurre. Sin embargo, cuando algo nos hace sufrir, hablarlo con alguien de confianza puede ayudarnos.

Cuando no tenemos ilusión

Hay momentos en los que una persona puede sentirse mal, perder la ilusión y no tener ganas de hacer prácticamente nada.

Puede empezar a:

  • Dormir peor.
  • Comer menos o perder el apetito.
  • Dejar de disfrutar de actividades que antes le gustaban.
  • Hablar menos con otras personas.
  • Querer estar sola.
  • Hacer las cosas sin ganas.
  • Sentir que todo le da igual.
  • Dar muchas vueltas a sus pensamientos.
  • Sentir que simplemente deja pasar los días.

Todos podemos tener algún día malo. El problema aparece cuando este estado se mantiene durante mucho tiempo o empieza a afectar a nuestra vida cotidiana.

¿Por qué algunas personas se lo guardan todo?

Cada persona es diferente.

Algunas personas no quieren preocupar a su familia o a sus amigos. Otras piensan que nadie las va a entender, tienen miedo de ser juzgadas o simplemente no saben cómo explicar lo que sienten.

También puede ocurrir que hayan aprendido desde pequeñas a no mostrar sus emociones.

Pero pedir ayuda no significa ser débil.

Hablar de lo que nos ocurre puede ser difícil, especialmente cuando llevamos mucho tiempo guardándolo.

Hablar puede ayudar

Cuando tenemos un problema, contárselo a alguien de confianza puede hacer que nos sintamos acompañados.

No necesariamente necesitamos que esa persona nos dé una solución. A veces simplemente necesitamos que alguien nos escuche y nos diga:

«Estoy aquí, puedes contar conmigo».

Puede ser un familiar, un amigo, un profesor u otro adulto de confianza. Y si el malestar dura o es intenso, también es importante hablar con un profesional de la salud.

Mi reflexión

Yo soy de esas personas que se guardan muchas cosas para sí mismas.

A veces me cuesta contar cómo me siento y prefiero quedarme callado y pensar las cosas por mi cuenta.

Pero también creo que todos necesitamos, en algún momento, poder hablar con alguien.

No tenemos que contar nuestros problemas a todo el mundo ni explicar todo lo que nos ocurre. Podemos elegir a una persona en la que confiemos y hablar cuando estemos preparados.

Guardar algo durante un tiempo puede ser normal; guardar absolutamente todo y sufrir en silencio durante mucho tiempo no tiene por qué ser la única opción.

Conclusión

No hay nada malo en querer estar solo de vez en cuando. Todos necesitamos nuestro espacio.

Sin embargo, si una persona lleva tiempo sin ilusión, no disfruta de nada, duerme o come peor, se aísla y siente que todo le da igual, no debería pensar que tiene que afrontarlo sola.

Hablar puede ser el primer paso para empezar a encontrarse mejor.

Y recordar algo muy importante: expresar lo que sentimos no nos hace débiles. Somos personas y tenemos emociones.

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