Cuando comenzó el año 2022, muchas personas pudieron abrir los ojos una mañana más, salir a la calle, ver el sol y continuar con sus vidas. Pero no todo el mundo tuvo esa oportunidad.
Hay personas que se quedaron en el año anterior. Hombres, mujeres, niños y personas mayores que fallecieron por diferentes motivos y que ya no pudieron comenzar un nuevo año junto a sus familias y seres queridos.
Por eso, cuando empieza un nuevo año, también puede ser un buen momento para detenernos durante unos minutos y recordar a quienes ya no están.
El año 2021 dejó muchas pérdidas. Algunas estuvieron relacionadas con el coronavirus, pero también hubo personas que fallecieron por enfermedades como el cáncer, por accidentes, por causas violentas o por muchas otras circunstancias. Detrás de cada fallecimiento había una persona con su propia historia, sus recuerdos, su familia, sus amigos y una vida que ya no podrá continuar de la misma manera.
A veces seguimos adelante con tanta rapidez que olvidamos que cada día que tenemos por delante es una oportunidad. Nos preocupamos por problemas, discusiones, enfados o situaciones que quizá dentro de unos años ni siquiera recordaremos.
Vivimos en una época en la que muchas personas parecen estar constantemente estresadas. En ocasiones vamos demasiado pendientes de nuestros propios problemas y podemos olvidarnos de cómo nuestras palabras o nuestras acciones afectan a los demás.
Creo que deberíamos intentar vivir de una manera más tranquila.
Esto no significa que no podamos enfadarnos, tener problemas o defender nuestras opiniones. Todos tenemos días malos y momentos complicados. Pero quizá deberíamos preguntarnos si merece la pena estar constantemente enfadados con el mundo, enfrentándonos con otras personas o dejando que pequeños problemas ocupen todo nuestro tiempo.
La vida es demasiado importante como para desperdiciarla permanentemente en conflictos que no nos aportan nada.
También deberíamos aprender a valorar más a las personas que tenemos cerca. Una conversación, una comida familiar, una tarde con amigos, un paseo o simplemente poder despertarnos una mañana y continuar con nuestra vida son cosas que muchas veces damos por hechas.
Sin embargo, para quienes han perdido a alguien, esas situaciones pueden recordar precisamente aquello que ya no pueden volver a vivir de la misma manera. Las fechas señaladas pueden hacer que la ausencia de una persona querida se sienta todavía más presente.
Por eso, este artículo quiere ser también un pequeño homenaje.
Un homenaje a todas las personas que fallecieron durante 2021.
A quienes murieron después de una enfermedad.
A quienes perdieron la vida en un accidente.
A quienes fueron víctimas de la violencia.
A quienes fallecieron por el coronavirus.
Y también a todas aquellas personas cuyas historias quizá nunca conocimos, pero que dejaron un vacío en alguien.
No podemos cambiar lo ocurrido ni devolver a quienes ya no están. Pero sí podemos mantener vivo su recuerdo y aprender algo de su ausencia: que nuestro tiempo es limitado y que merece la pena aprovecharlo.
Quizá deberíamos preocuparnos menos por demostrar quién tiene razón y más por tratar bien a quienes tenemos alrededor. Escuchar más. Ayudar cuando podamos. Pedir perdón cuando nos equivoquemos. Decirle a alguien que lo queremos. Disfrutar de los momentos sencillos.
Porque nunca sabemos cuánto tiempo tendremos para hacerlo.
Comienza un nuevo año y tenemos por delante nuevos días, nuevas oportunidades y nuevas experiencias. Aprovechémoslas, pero sin olvidar a quienes no pudieron llegar hasta aquí.
Este artículo es, sobre todo, un recuerdo para ellos y para todas las personas que todavía sienten su ausencia.
Descansen en paz.
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