lunes, 23 de agosto de 2010

Mi primer contacto con el mundo de la discapacidad: ¿hemos avanzado realmente en integración?

Mi primer contacto con el mundo de la discapacidad fue hace ya bastantes años. Fue una experiencia que me permitió conocer de cerca una realidad que hasta entonces no conocía tanto y que, con el paso del tiempo, ha terminado formando una parte importante de mi vida.

Por aquel entonces acudía un par de días a la semana a una asociación situada en Málaga, cerca del mercado de Huelin. El local se encontraba en el mismo lugar donde estaba entonces la Federación de Minusválidos Físicos de Málaga.

Allí estaban la presidenta, el secretario y una auxiliar administrativa. Era una asociación pequeña, pero para mí supuso una oportunidad para aprender muchas cosas sobre la discapacidad y, sobre todo, para conocer a personas y situaciones diferentes.

Una experiencia que me enseñó mucho

Durante aquella etapa participé en diferentes actividades y actos organizados por la asociación La Voz del Minusválido y por la propia federación.

También tuve la oportunidad de asistir como monitor a la Expo de Sevilla, una experiencia que recuerdo especialmente.

Otra de las experiencias que viví fue ejercer como monitor de natación de un niño con parálisis cerebral.

Fue una experiencia muy positiva para mí. Me permitió conocer de cerca algunas de las dificultades que pueden encontrarse las personas con discapacidad, pero también comprobar que muchas veces las oportunidades y los apoyos son fundamentales para poder participar en diferentes actividades.

Además, conocí a gente nueva y encontré un ambiente que recuerdo con cariño. Había un buen clima entre las personas que formaban parte de aquella asociación.

Una asociación que ya no existe

Por desgracia, aquella asociación terminó desapareciendo con el paso de los años.

Los tiempos cambian y algunas asociaciones dejan de existir, aunque el trabajo realizado durante esos años forma parte también de la historia del movimiento asociativo de las personas con discapacidad.

La antigua federación también ha evolucionado y hoy la realidad asociativa de la discapacidad en Málaga es diferente a la de aquellos años.

Para mí, sin embargo, aquella etapa sigue teniendo un significado especial porque fue allí donde empecé a conocer realmente el mundo de la discapacidad.

Con los años he aprendido mucho más

Desde entonces han pasado muchos años y mi conocimiento sobre la discapacidad también ha aumentado.

Además de mi propia experiencia, ya que tengo parálisis cerebral, con el tiempo he seguido buscando información, leyendo y tratando de conocer mejor todo lo relacionado con la discapacidad.

Creo que cuando una realidad forma parte de tu propia vida también tienes una motivación especial para intentar comprenderla mejor.

Pero también he aprendido que no existe una única experiencia de discapacidad.

Cada persona tiene unas circunstancias diferentes, unas necesidades determinadas y una manera propia de vivir su situación.

¿Hay ahora más integración que antes?

Esta es una pregunta que me hago en muchas ocasiones.

En teoría, hemos avanzado en diferentes aspectos. Se habla más de accesibilidad, inclusión, derechos, educación inclusiva y participación de las personas con discapacidad.

Sin embargo, desde mi opinión personal, no siempre tengo la sensación de que esos avances hayan llegado de la misma manera a todos los ámbitos de la sociedad.

Hay personas que consideran que actualmente existe más integración que antes.

Yo, personalmente, soy de los que piensa que todavía queda mucho por hacer y que en algunos aspectos incluso podemos tener la sensación de haber retrocedido.

No significa que todo sea peor que antes. También existen avances importantes y personas y organizaciones que trabajan cada día por mejorar la situación.

Pero una cosa es hablar de inclusión y otra conseguir que esa inclusión sea una realidad en la vida cotidiana.

La integración no puede quedarse en las palabras

Para mí, integrar no significa solamente permitir que una persona con discapacidad esté presente.

Significa que pueda participar, estudiar, trabajar, practicar deporte, disfrutar de su tiempo libre, desplazarse y tomar sus propias decisiones en igualdad de condiciones.

También significa eliminar barreras físicas, sociales y de comunicación.

Después de tantos años, creo que todavía debemos seguir trabajando para conseguirlo.

Mi reflexión

Cuando recuerdo aquella primera asociación cerca del mercado de Huelin, pienso en todo lo que ha cambiado desde entonces.

Yo también he cambiado. Al principio estaba aprendiendo cosas sobre la discapacidad y, con el paso de los años, he seguido aprendiendo y buscando información.

Aquella experiencia fue solamente el principio de un camino que continúa hoy.

No sé si podemos decir que existe más integración ahora que antes. Probablemente haya aspectos en los que hemos avanzado y otros en los que todavía tenemos mucho camino por recorrer.

Lo que sí tengo claro es que la inclusión no debería depender de la época en la que vivimos ni de la buena voluntad de unas pocas personas.

Debe ser un compromiso de toda la sociedad.

Porque las personas con discapacidad no queremos solamente que se hable de inclusión.

Queremos poder vivirla.

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