Cada vez es más frecuente ver a niños y niñas utilizando móviles, tabletas, consolas u otros dispositivos tecnológicos durante buena parte de su tiempo libre. La tecnología forma parte de nuestra vida y también puede tener muchas cosas positivas, pero creo que debemos preguntarnos si estamos dejando de lado otras actividades importantes de la infancia.
Hace años era habitual ver a los niños jugando en la calle: a la pelota, al escondite, a la bicicleta o a otros juegos tradicionales. Se reunían con sus amigos y pasaban horas jugando, hablando y divirtiéndose.
Hoy esa imagen parece menos habitual. Muchos niños pasan una parte importante de su tiempo libre delante de una pantalla.
La tecnología también tiene cosas positivas
No se trata de decir que la tecnología sea mala ni de volver al pasado. Los niños pueden aprender muchas cosas utilizando Internet, aplicaciones educativas, videojuegos o dispositivos electrónicos.
El problema aparece cuando las pantallas ocupan prácticamente todo el tiempo de ocio y dejan poco espacio para otras actividades.
Un niño también necesita correr, jugar, hablar con otros niños, imaginar, aburrirse, inventar juegos y aprender a relacionarse con los demás.
¿Y qué ocurre con la lectura?
Otra cuestión que me preocupa es la lectura.
Los cuentos y los libros infantiles pueden ayudar a los niños a desarrollar la imaginación, ampliar su vocabulario y descubrir nuevas historias y personajes. Sin embargo, muchos niños pueden encontrar más atractivos los vídeos, los videojuegos o los contenidos rápidos que sentarse tranquilamente a leer un libro.
No creo que podamos decir simplemente que los niños no quieren leer. Quizá en algunos casos todavía no han encontrado un libro que despierte su interés.
Un niño al que le gusta el fútbol puede disfrutar de una historia relacionada con ese deporte. Otro puede sentirse atraído por los animales, los dinosaurios, las aventuras, el misterio o la ciencia.
Por eso, creo que es importante darles la oportunidad de elegir qué quieren leer.
El colegio puede ayudar
El colegio tiene un papel importante en el fomento de la lectura.
Leer no debería convertirse únicamente en una obligación o en una actividad que termina con un examen. También debería existir tiempo para descubrir libros, hablar sobre ellos y disfrutar de sus historias.
Además, los centros educativos pueden recuperar algunos juegos tradicionales y fomentar actividades en las que los alumnos tengan que relacionarse directamente entre ellos.
Porque aprender no solamente consiste en estudiar asignaturas. También consiste en aprender a convivir, compartir, colaborar y respetar a los demás.
Recuperar el juego
Jugar en la calle o en un parque tiene beneficios que van más allá de la diversión.
Los niños pueden hacer ejercicio, desarrollar su imaginación, aprender a resolver pequeños conflictos y descubrir cómo relacionarse con otros niños.
Cuando juegan juntos tienen que ponerse de acuerdo, respetar unas reglas, esperar su turno y aceptar que algunas veces se gana y otras se pierde.
Son aprendizajes que también forman parte de la educación.
No se trata de eliminar las pantallas
No creo que la solución sea prohibir completamente los móviles, las consolas o las tabletas.
La tecnología forma parte de la sociedad actual y los niños tienen que aprender a utilizarla de manera responsable.
Lo importante es encontrar un equilibrio.
Puede haber tiempo para jugar a un videojuego y también para salir al parque. Puede haber tiempo para ver una película y también para leer un libro. Puede utilizarse una tableta para aprender y después apagarla para hacer otra actividad.
Los adultos también tenemos responsabilidad
Los padres y educadores tenemos que dar ejemplo.
Es difícil decirle a un niño que deje el móvil y lea un libro si los adultos pasamos constantemente mirando nuestras propias pantallas.
Quizá sería bueno recuperar algunos momentos familiares sin dispositivos: leer, jugar a un juego de mesa, salir a caminar, practicar deporte o simplemente sentarse a hablar.
A veces no necesitamos grandes actividades. Lo importante es compartir tiempo.
Mi opinión
Desde mi punto de vista, los niños necesitan disfrutar de la tecnología, pero no deberían crecer pensando que el entretenimiento solamente está detrás de una pantalla.
La infancia debería tener también libros, juegos, amigos, deporte, imaginación y tiempo para descubrir el mundo.
No se trata de enfrentar libros contra tecnología ni de decir que todo lo antiguo era mejor. Se trata de conseguir un equilibrio.
Quizá la pregunta que deberíamos hacernos no sea solamente «¿cuánto tiempo pasan los niños delante de una pantalla?», sino también:
«¿Cuánto tiempo tienen para jugar, leer, imaginar y estar con otros niños?»
Porque la tecnología puede formar parte de la infancia, pero no debería ocupar toda la infancia.
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