Los atragantamientos son un problema que puede resultar especialmente peligroso durante la infancia. Los niños pequeños exploran el mundo utilizando también la boca y, además, todavía están desarrollando sus habilidades para masticar y tragar. Por eso, determinados alimentos y objetos pueden representar un riesgo importante.
Algunos estudios han señalado que, en determinadas edades, los atragantamientos pueden constituir una causa de muerte accidental especialmente relevante, incluso por encima de los accidentes de tráfico en algunos contextos. Estos datos deberían servirnos, sobre todo, para recordar la importancia de la prevención.
Hace poco conocimos también el caso de una profesional sanitaria que consiguió ayudar a una niña que se había atragantado con un caramelo duro. Situaciones como esta nos recuerdan que un objeto o alimento que puede parecer inofensivo para un adulto puede convertirse en un peligro para un niño pequeño.
¿Qué es un atragantamiento?
Un atragantamiento ocurre cuando un alimento, un objeto u otro elemento entra en las vías respiratorias y dificulta o impide el paso normal del aire hacia los pulmones.
Cuando una persona puede toser, esa tos puede ser una respuesta eficaz del organismo para intentar expulsar aquello que está obstruyendo las vías respiratorias.
Sin embargo, si la obstrucción impide respirar o toser eficazmente, la situación puede convertirse rápidamente en una emergencia.
¿Por qué los niños pequeños tienen más riesgo?
Existen diferentes motivos que explican por qué los atragantamientos son especialmente importantes durante los primeros años de vida.
Los niños pequeños tienen unas vías respiratorias de menor tamaño y todavía están desarrollando las habilidades necesarias para masticar y tragar determinados alimentos.
Además, pueden comer demasiado rápido, distraerse mientras comen o llevarse objetos pequeños a la boca.
Por eso, la supervisión de un adulto es especialmente importante durante las comidas y cuando los niños juegan con objetos que pueden introducirse accidentalmente en la boca.
Cuidado con determinados alimentos
No todos los alimentos presentan el mismo riesgo.
Entre los alimentos que pueden resultar peligrosos para los niños pequeños se encuentran los frutos secos enteros, las uvas enteras, las palomitas, determinados trozos de alimentos duros y los caramelos duros.
También hay alimentos cuya forma puede aumentar el riesgo si no se preparan adecuadamente para la edad del niño. Por eso, es importante seguir las recomendaciones pediátricas sobre cómo ofrecer determinados alimentos y adaptar su tamaño, textura y preparación.
No debemos pensar únicamente en la comida. Algunos objetos cotidianos también pueden ser peligrosos.
Piezas pequeñas de juguetes, monedas y, especialmente, las pilas de botón deben mantenerse fuera del alcance de los niños pequeños.
¿Qué debemos hacer ante un atragantamiento?
Lo primero es intentar mantener la calma y valorar qué está ocurriendo.
Si el niño puede respirar y toser con fuerza, generalmente se le debe animar a continuar tosiendo y observar su evolución.
En cambio, si no puede respirar, hablar o toser eficazmente, estamos ante una emergencia y es necesario pedir ayuda inmediatamente.
Las maniobras de primeros auxilios para un atragantamiento dependen de la edad de la persona, por lo que no debemos aplicar exactamente las mismas técnicas a un bebé que a un niño mayor.
Ante una emergencia en España, se puede llamar al 112, cuyos profesionales pueden proporcionar instrucciones mientras llega la asistencia.
Por eso es recomendable que padres, familiares, cuidadores y personas que trabajan habitualmente con niños conozcan formación básica en primeros auxilios.
La prevención empieza en casa
Muchas situaciones pueden prevenirse tomando unas precauciones relativamente sencillas.
Los niños pequeños deberían comer sentados, tranquilos y bajo la supervisión de un adulto. También conviene evitar que coman mientras corren, juegan o realizan otras actividades.
En casa, es importante revisar los juguetes y mantener fuera de su alcance cualquier objeto pequeño que puedan introducirse en la boca.
También debemos prestar especial atención a las pilas de botón, que además del riesgo de atragantamiento pueden provocar lesiones graves si se ingieren.
La importancia de estar preparados
Nadie quiere enfrentarse a una situación de este tipo, pero conocer cómo actuar puede marcar una diferencia importante.
No se trata de vivir con miedo ni de impedir que los niños exploren y disfruten. Se trata de conocer los riesgos propios de cada edad y tomar las medidas necesarias para reducirlos.
La prevención es especialmente importante porque los atragantamientos pueden producirse en cuestión de segundos.
Conclusión
Los atragantamientos infantiles son un problema serio que merece más atención. Un caramelo, un alimento preparado de forma inadecuada o un pequeño objeto que parece completamente inofensivo pueden convertirse en un peligro para un niño pequeño.
Por eso, la mejor herramienta sigue siendo la prevención: supervisar durante las comidas, adaptar los alimentos a la edad del niño, mantener los objetos pequeños fuera de su alcance y conocer cómo pedir ayuda ante una emergencia.
También sería positivo que más familias y cuidadores recibieran formación básica en primeros auxilios.
No podemos eliminar todos los accidentes, pero sí podemos reducir muchos riesgos.
En el caso de los niños pequeños, estar atentos y prevenir puede ser fundamental.
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