Creo que a los niños y niñas de hoy, en muchas ocasiones, se les da demasiado. Los padres quieren que sus hijos tengan todo lo que necesitan y, muchas veces, también todo lo que desean. Lo hacen porque quieren verlos felices y porque desean darles oportunidades que quizá ellos mismos no tuvieron.
Pero pienso que querer a un hijo no significa darle todo lo que pide.
También es necesario enseñarles que en la vida no siempre vamos a conseguir lo que queremos. Hay cosas que tendremos que esperar, cosas que tendremos que conseguir con esfuerzo y otras que, simplemente, no podremos tener. Aprender esto desde pequeños puede ayudarles a enfrentarse mejor a las dificultades que encontrarán cuando sean mayores.
Las metas se consiguen con esfuerzo
Creo que los niños y niñas tienen que aprender que los objetivos y las metas no aparecen de un día para otro. Para conseguir muchas de las cosas que queremos en la vida necesitamos trabajar, estudiar, ser constantes y no rendirnos cuando algo no sale bien.
Lo digo también desde mi propia experiencia. Soy como soy y estoy intentando conseguir mis objetivos y mis metas porque considero que soy una persona constante y trabajadora. Confío en mí misma y no quiero dejar de aprender.
Y también he aprendido algo importante: equivocarse forma parte de la vida.
Todos podemos cometer errores y fallar alguna vez. Eso no significa que tengamos que abandonar aquello que queremos conseguir. De las equivocaciones también se aprende, y muchas veces un error puede enseñarnos algo que no habríamos aprendido de otra manera.
Por eso me parece importante que los niños tengan la oportunidad de esforzarse por conseguir algunas cosas por sí mismos, en lugar de recibirlas siempre directamente de sus padres.
Aprender a aceptar un “no”
Decirle que no a un niño cuando corresponde no significa quererlo menos. Al contrario, poner límites también forma parte de educar.
Si un niño consigue siempre aquello que quiere, puede acostumbrarse a pensar que las cosas funcionan así. Y cuando llegue un momento en el que alguien le diga que no, puede resultarle mucho más difícil aceptarlo.
La vida está llena de situaciones en las que no conseguimos lo que queremos. No siempre podemos tener el juguete que nos gusta, el móvil que queremos, hacer todo lo que nos apetece o conseguir inmediatamente aquello que deseamos.
Aprender a tener paciencia, valorar lo que tenemos y aceptar determinadas limitaciones también es importante.
¿Es necesario que un niño pequeño tenga móvil?
Otro asunto que me llama la atención es el uso de los móviles entre los niños pequeños.
Personalmente, no me parece normal que un niño de siete años tenga un móvil, y mucho menos que tenga dos, cuando realmente no los necesita para su vida cotidiana.
Pero tampoco creo que la culpa sea del niño o de la niña. Si un menor tiene un móvil porque sus padres se lo han comprado, la decisión ha sido de los adultos.
Los niños tienen que tener tiempo para jugar, aprender, relacionarse con otros niños, descubrir cosas y disfrutar de su infancia. La tecnología puede formar parte de sus vidas, pero no debería convertirse en lo único que hacen durante su tiempo libre.
Los padres tienen una responsabilidad muy importante a la hora de establecer límites y enseñar a sus hijos a utilizar correctamente la tecnología.
Lo que realmente necesitan los niños
Creo que los niños no necesitan tenerlo todo para ser felices. Necesitan cariño, atención, educación, seguridad y personas que les enseñen valores.
Necesitan aprender a ser responsables, trabajadores, respetuosos y buenas personas. También necesitan aprender que no pasa nada por equivocarse y que no siempre vamos a conseguir lo que queremos.
Y, sobre todo, necesitan aprender a ser felices sin pensar que la felicidad depende de tener más cosas que los demás.
Además, hay algo que a veces olvidamos: los padres no van a estar siempre. Algún día los padres serán mayores y, naturalmente, llegará un momento en el que ya no estarán. Cuando eso ocurra, sus hijos tendrán que enfrentarse a la vida por sí mismos.
Por eso la educación que reciben desde pequeños es tan importante. Los padres pueden ayudar, aconsejar y acompañar, pero también deben preparar a sus hijos para ser personas autónomas.
Educar para la vida
Para mí, educar no significa darle a un niño todo aquello que pide. Significa enseñarle a valorar lo que tiene, a esforzarse por lo que quiere conseguir, a respetar a los demás, a aceptar los límites y a aprender de sus errores.
No se trata de que los niños tengan una infancia sin felicidad ni de negarles las cosas que necesitan. Se trata de encontrar un equilibrio.
Los niños deben jugar, aprender, disfrutar y sentirse queridos. Pero también deben aprender que en la vida habrá momentos buenos y momentos difíciles, y que no siempre habrá alguien que pueda solucionarles los problemas.
Creo que uno de los mejores regalos que unos padres pueden hacer a sus hijos no es darles todo, sino enseñarles a valerse por sí mismos.
Porque las cosas materiales pueden desaparecer, pero los valores, los conocimientos, la constancia y todo aquello que aprendemos durante nuestra vida nos acompaña mucho más tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario