viernes, 16 de marzo de 2012

Cómo acompañar a una persona que está pasando por una depresión


Cuando una persona atraviesa una depresión puede resultar muy difícil para quienes están a su alrededor comprender lo que está viviendo.

Desde fuera podemos pensar que debería intentar animarse, salir, distraerse o mirar las cosas de otra manera. Podemos decirle que existen soluciones y que las cosas pueden mejorar. Sin embargo, cuando alguien está pasando por un momento de gran sufrimiento emocional, escuchar estos consejos no siempre resulta suficiente.

La depresión puede hacer que una persona vea su situación de una manera mucho más negativa y que tenga dificultades para encontrar esperanza o imaginar que las cosas pueden cambiar.

Por eso, acompañar requiere paciencia, comprensión y, cuando sea necesario, ayuda profesional.

No siempre sirve decir "tienes que ser positivo"

A veces creemos que ayudar consiste en intentar que la otra persona piense de manera positiva.

Pero frases como "tienes que animarte", "piensa en las cosas buenas" o "hay personas que están peor" pueden hacer que alguien sienta que no estamos comprendiendo realmente lo que le ocurre.

No podemos solucionar el sufrimiento de otra persona simplemente diciéndole que piense de otra manera.

Eso no significa que no debamos transmitir esperanza. Podemos hacerlo, pero desde la comprensión y sin negar lo que está sintiendo.

Podemos decirle que estamos a su lado, que no tiene que afrontar todo por sí sola y que buscar ayuda es una buena decisión.

La paciencia es fundamental

Acompañar a una persona que está pasando por una depresión puede resultar agotador.

Familiares y amigos pueden sentirse impotentes porque no saben qué hacer. Pueden tener la sensación de que intentan ayudar, pero nada cambia.

Es importante recordar que la recuperación puede llevar tiempo.

No podemos exigir que una persona se encuentre bien de un día para otro. También debemos evitar interpretar la falta de energía o de iniciativa como falta de voluntad.

A veces, para quien está pasando por un momento difícil, pequeñas cosas que para otras personas parecen sencillas pueden resultar muy complicadas.

Escuchar también es ayudar

No siempre tenemos que encontrar las palabras perfectas.

En ocasiones, simplemente escuchar puede ser una forma importante de acompañar.

Podemos preguntarle cómo se encuentra y darle espacio para hablar sin juzgarla ni intentar solucionar inmediatamente todo lo que nos cuenta.

También podemos ofrecer ayuda concreta: acompañarla a una cita, ayudarla con alguna tarea cotidiana o simplemente estar disponibles para pasar un rato juntos.

Y si la persona está recibiendo atención profesional, es importante respetar ese proceso y animarla a mantener el contacto con los profesionales que la están atendiendo.

Quien acompaña también necesita cuidarse

Hay otro aspecto que no debemos olvidar.

Las personas que acompañan a alguien que está sufriendo también pueden sentirse cansadas, preocupadas o desbordadas.

Ayudar no significa tener que solucionar todos los problemas de otra persona ni cargar con todo el peso de la situación.

Los familiares y amigos también necesitan descansar, hablar con personas de confianza y buscar orientación cuando no sepan cómo actuar.

Cuidarse no significa abandonar a la persona que necesita ayuda.

Al contrario, encontrarnos nosotros en mejores condiciones puede permitirnos acompañarla de una manera más adecuada.

No estamos obligados a tener todas las respuestas

Cuando queremos mucho a una persona, es normal desear que deje de sufrir cuanto antes.

Pero no siempre podemos conseguirlo nosotros solos.

Hay problemas que necesitan la intervención de profesionales especializados. Pedir ayuda psicológica o médica no significa que una persona sea débil ni que haya fracasado.

Significa reconocer que está atravesando una situación que merece atención.

Y si en algún momento existe una preocupación inmediata por la seguridad de una persona, no debemos intentar afrontar la situación únicamente por nuestra cuenta: es importante buscar ayuda urgente de los servicios correspondientes.

Estar al lado también es una forma de ayudar

Quizá no podamos cambiar de inmediato aquello que está viviendo una persona con depresión.

Tampoco podemos obligarla a sentirse bien.

Pero sí podemos escucharla, acompañarla, respetar sus tiempos y recordarle que no tiene por qué enfrentarse a sus dificultades completamente sola.

La esperanza también puede transmitirse sin negar el sufrimiento.

A veces no consiste en decir que todo va a solucionarse rápidamente, sino simplemente en transmitir algo mucho más sencillo:

"Estoy aquí contigo. No tienes que pasar por esto solo."

Acompañar a alguien que está pasando por una depresión requiere paciencia, comprensión y también cuidar de uno mismo.

No podemos solucionar la vida de otra persona, pero podemos conseguir que no tenga que sentirse completamente sola mientras busca la ayuda que necesita.


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